Pesos y contrapesos
Nov 23, 2010
Arturo Damm

Corregir desequilibrios, ¿cómo? (IV)

¿Qué debe hacer un gobierno con el tipo de cambio de su moneda con relación al resto de las divisas?

De lo que he escrito en las entregas anteriores queda claro, uno: que la manipulación cambiaria, que promueve la devaluación del yuan frente al dólar, beneficia a los productores – exportadores chinos y a los importadores – consumidores estadounidenses, pero perjudica a los productores – exportadores estadounidenses y a los importadores – consumidores chinos, razón por la cual hay ganadores y perdedores; dos: que la devaluación artificial del yuan frente al dólar, resultado de las manipulaciones cambiarias de las autoridades chinas, parte del supuesto de que la producción – exportación es más importante que la importación – consumo, lo cual no es cierto, ya que la actividad económica terminal es el consumo, no la producción, por lo que el consumo es el fin y la producción el medio, momento en el cual puede surgir la siguiente pregunta: ¿entonces, lo que el gobierno debe hacer para beneficiar, no a los productores – exportadores, sino a los importadores – consumidores, es manipular el tipo de cambio de tal manera que el resultado sea, no la devaluación que beneficia a los productores – exportadores, sino la revaluación que beneficia a los importadores – consumidores?

He argumentado, en las tres última entregas, en contra de la devaluación artificial, producto de las manipulaciones cambiarias de la autoridad, porque la misma beneficia a los productores – exportadores del país cuyo gobierno la practica, al tiempo que perjudica a los importadores – consumidores de dicha nación, lo cual podría llevar a pensar que estoy a favor de lo contrario, de la revaluación artificial, practicada por las autoridades, porque la misma beneficia a los importadores – consumidores y perjudica a los productores – exportadores.

Dada mi oposición a la devaluación artificial, ¿estoy a favor de la revaluación artificial, producto de la manipulación cambiara del gobierno? No, ya que la misma plantearía la misma pregunta que plantea la devaluación artificial: ¿dónde queda la legitimidad de un gobierno que, al beneficiar a parte de sus gobernados - por ejemplo: importadores – consumidores -, perjudica a otros - por ejemplo: productores – exportadores?

Entonces, ¿qué debe hacer un gobierno con el tipo de cambio de su moneda con relación al resto de las divisas? Nada, absolutamente nada. ¿Ni siquiera con el tipo de cambio de la divisa del país con el que mantiene la mayor parte de su comercio exterior? No, mucho menos con ese tipo de cambio, y ello por una razón muy sencilla: cualquier manipulación del tipo de cambio, devaluatoria o revaluatoria, ocasiona distorsiones y problemas (la devaluación artificial del yuan frente al dólar ha ocasionado superávit en China y déficit en Estados Unidos), cuya corrección y solución siempre resultan costosas, y que, más allá de ciertos límites (me refiero a las distorsiones y problemas), pueden llevar a guerras comerciales, que siempre, por el contenido proteccionista que conllevan, reducen el nivel de bienestar de los consumidores, pagando justos por pecadores.

¿Realmente se quieren corregir los desequilibrios existentes en el comercio internacional? No hay más que una manera de hacerlo: eliminar cualquier manipulación gubernamental de los tipos de cambio. Cualquier otra medida, ¡cualquier otra!, resultará inadecuada.



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