LUNES, 2 DE MAYO DE 2011
La imposición de la premodernidad priísta

¿Usted considera que la propuesta de otorgar una renta de 10 mil pesos al año a cada ciudadano es una buena idea para erradicar la pobreza?
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“La inflación no es una catástrofe de la naturaleza ni una enfermedad. La inflación es una política.”
Ludwig von Mises

Godofredo Rivera









“Los viejos dinosaurios priístas saben cómo camuflarse y vendernos la premodernidad, los viejos vicios y prácticas de ese partido.”


La semana pasada en el Congreso mexicano se aprobaron distintas e importantes reformas en materia de política pública. Algunas fueron aprobadas en comisiones, otras en el pleno y otras de plano al parecer serán congeladas por la Cámara de diputados.

Ya habrá espacios para que este servidor y otros analistas de este espacio las comentemos. No obstante quiero concentrarme en dos posibles reformas que al parecer serán congeladas por el PRI.

La primera, la reforma al mercado laboral mexicano, crucial para que la economía mexicana deje de una vez por todas de crecer mediocremente tanto en tasas de crecimiento del PIB como en materia de productividad laboral (ver la “REALIDAD ILUSTRADA” de Asuntos Capitales).

Podemos afirmar que una seria reforma laboral pasa por reformar al vetusto artículo 123 y sus mandatos perversos como el establecimiento de salarios mínimos, el reparto de utilidades, los llamados contratos ley, así como la llamada cláusula de exclusión.

No obstante lo anterior, la propuesta de reforma laboral si bien no habla de cambiar un solo artículo de la constitución, al menos contempla flexibilizar la negociación en la contratación por horas y tiempos temporales (lo que ya en la práctica sucede, pero burlando la ley), limitar los abusos en huelgas (con los llamados salarios caídos), que los salarios sean resultados del desempeño y de la productividad y no de la antigüedad y el compadrazgo, y en general hacer más amigable la contratación y el despido de personal (no olvidar que si el costo de despedir a una persona es muy alto, el incentivo a contratar más personal cae y las oportunidades laborales se reducen en especial para los jóvenes de menor escolaridad).

Primero el PAN mostró su propuesta laboral, luego se congeló, y luego la retomó el PRI, y sacó su “propia” propuesta, lo que aparentemente era un avance en su aprobación. Y luego, lo peor, nos enteramos que el mismo PRI congela su propuesta (que en buena medida incluía medidas diseñadas por el PAN) hasta nuevo aviso, tal vez hasta septiembre, para dizque hacer cambios complejos en materia legal, dizque proseguir discutiéndola.

A ver, ya estamos hartos de las viejas prácticas dilatorias de este partido. A otros con ese cuento. Se trata de la orden del priísmo que desde el Estado de México encabeza Peña Nieto, como estrategia a las elecciones para gobernador del mismo estado. Si no ganan, su apuesta es obstaculizar toda medida benéfica para la economía mexicana en materia laboral. Lo que menos les importa son los mexicanos, sino sus intereses de grupo. Eso ya lo sabíamos, lo que sorprende es ya de plano el descaro de dar la cara de reformadores y en el fondo seguir siendo ese viejo dinosaurio con cola bien larga.

La otra reforma sumamente importante para que los políticos tengan mejores incentivos a servir mejor a los gobernados, la reforma política, simplemente fue congelada por los diputados del PRI. Caray, me sorprende, y jamás creí afirmarlo, pero parece que desde el senado el priísta Manlio Fabio Beltrones, encabeza las propuestas de modernización de su partido, y por el otro lado, el viejo PRI, el que obstaculiza toda reforma de modernización (premodernos), encabezado por un hombre relativamente joven (premoderno, contrario a lo que su imagen quiere propagar en los medios), el que ya se siente en la presidencia, el todavía gobernador Enrique Peña Nieto, secundado en la cámara baja por el estatista, premoderno y muy añejo priísta Francisco Rojas (ese que hace lo imposible por bloquear cualquier reforma que amenace al sindicato de PEMEX).

Nuevamente, la propuesta de reforma política no era la ideal. La ideal hubiera comenzado por revisar la millonaria tajada del Erario que se llevan a sus arcas los partidos políticos y, por supuesto, la reducción significativa en el número de legisladores de ambas cámaras. No obstante, y al igual que la reforma laboral, al menos enseñaba un camino para empoderar por primera vez a los gobernados, para que los políticos por primera vez respondieran a premios y castigos de los ciudadanos como sucede con el mecanismo de reelección, para que los ciudadanos pudieran estar libres de cualquier partido político y sus intereses, y pudieran aspirar a cargos de elección popular.

Nada de eso, pues el principal partido afectado es el PRI con todos sus intereses en los distintos monopolios del gobierno y sindicales.

Ya antes Peña Nieto se ha opuesto a cualquier reforma política que implique reelección, lo que muestra una profunda ignorancia de este político. O seamos claros, más que ignorancia, Peña sabe bien cómo los intereses corporativos de su partido serían seriamente afectados con la reelección.

La reelección no es la panacea, pero hay evidencia contundente de que los congresos en donde existe la misma, el funcionamiento legislativo opera en un contexto más eficiente que en donde dicha figura está ausente. La reelección de los políticos propicia que se preparen mejor, que se rodeen no de compadres, sino de asesores bien preparados en los distintos temas de política pública. La reelección elimina ese perverso incentivo a no cooperar (como el juego del dilema del prisionero), y no obstante las diferencias ideológicas, propicia la cooperación y la negociación entre políticos y no la revancha y la traición como hoy sucede. Es más, buena parte de la ausencia de reformas estructurales importantes se deben a la ausencia de la figura de la reelección política como lo demuestran importantes publicaciones de ciencia política.

En fin que de todos modos sale algo positivo de la “congeladora priísta”. Los mexicanos no hacemos bien en apuntar mayoritariamente nuestras preferencias para que el PRI regrese a la presidencia y menos encabezados por un joven político que aparenta ser moderno y que como ya vimos nada de eso es real, al contrario, los viejos dinosaurios priístas saben cómo camuflarse y vendernos la premodernidad, los viejos vicios y prácticas de ese partido, como lo mejor que le puede pasar nuevamente a México.

Ojo, ahí están Peña Nieto y los premodernos.


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