Práctica económica
Mar 3, 2006
Juan Carlos Leal

La corrupción: Causa o efecto

Una licencia de funcionamiento puede convertirse en un modo de vida para un funcionario de bajo nivel que hoy interpreta así y mañana asado, pues goza de impunidad y de nula memoria histórica.

Mucho coraje me da cuando estando de viaje en el extranjero o peor cuando estando en México alguien te dice que vives en un país muy corrupto, pero la verdad es que esa es la imagen que tenemos y es la herencia de un país que nunca ha terminado de hacer bien las cosas y de gobiernos, burócratas y gobernados que hicieron de esto una forma de vida, peor aún que no saben si ubicarla como causa o efecto de los problemas nacionales.

 

El caso más tipo es el de negociar la Ley, que tiene una añeja tradición y representaciones tales como el asunto Sheraton. El punto es que nadie tiene control legal sobre la clausura, justa o no, el amparo no funcionó, la autoridad se ejerció arbitrariamente, pero algo pasó en el medio y el hotel no se clausura, sigue funcionando, pero al costo de la ley y la justicia pisoteadas. Creo que a todos nos hubiera gustado ver a la Delegada Jaramillo compareciendo, pero no fue posible por la mayoría perredista que nos negó esa posibilidad, a todos nos hubiera gustado ver cómo se respetaba el derecho de amparo, pero no fue así, a todos nos hubiera gustado asistir a un espectáculo de legalidad conociendo cada uno de los argumentos de las partes, pero no fue así, se arreglaron en una mesa en lo oscurito y luego salieron a los medios a decir que no había pasado nada y que el hotel sigue abierto. Es decir, nos quedamos como el chinito, no más milando, como autoridades y gobernados, e incluso los medios forman parte de esa forma de ser del mexicano donde la ley se estira, se negocia y se corrompe.

 

Otros casos muy sonados son las presiones que han realizado diversos sectores empresariales para que se den subsidios a sus empresas en energéticos, particularmente con el gas natural, pues ellos no compraron coberturas y cuando el precio se disparó pues no podían seguir manteniendo sus empresas competitivas, por ello se tuvo que torcer la Ley para poder darles el subsidio y destinar recursos públicos a fines privados, eso de todas las formas posibles es corrupción. Pero de esto abunda, sin embargo nadie va a llevar a juicio a los funcionarios o a los empresarios, pues se ponen en juego los empleos generados por estas empresas o el buen nombre de los implicados.

 

Pero esto ocurre en todo el mundo, en Estados Unidos los escándalos empresariales abundan, en Europa incluso se tolera que una conocida armadora automotriz pague prostitutas para funcionarios que van a dar luz verde a sus peticiones o que empresa de participación estatal venda aviones con grandes comisiones para aquellos funcionarios que se los compran, total son ventas de Estado a Estado. En Asia pues la cosa es peor pero ahí se tolera que el gobierno defienda a sus empresarios y que sus funcionarios reciban tajada por ello. Entonces, ¿cuál es la razón para que se tenga una percepción de mayor corrupción en México?

 

Pues parece que se ha transformado en una forma de vida, como el llevar monedas para darle al policía cuando nos pasamos el alto o el no tener seguridad sobre el que nuestro titulo de propiedad sea autentico o que las licencias de funcionamiento pueden ser interpretadas a favor del propietario o de los vecinos que protestan, dependiendo cuánto estemos de acuerdo en pagarle al funcionario para que la ley se tuerza.

 

Y es que ese parece ser nuestro talón de Aquiles, la Ley en México no tiene valor per se, puede ser interpretada al arbitrio de un funcionario de barandilla o de un Juez de la Suprema Corte de Justicia, lo mismo que un policía en las calles de cualquier ciudad del país y bajo la vieja percepción de que la Ley es diferente para los amigos que para los enemigos. Por ello una licencia de funcionamiento puede convertirse en un modo de vida para un funcionario de bajo nivel que hoy interpreta así y mañana asado, pues total, goza de impunidad y de nula memoria histórica.

 

Parece entonces claro que las causas están en malas leyes, pésima preparación, total impunidad y una costumbre de vivir así, que según los cálculos más optimistas cuesta entre un 5 y 7 por ciento del PIB, para el pago de mordidas y al menos otro 2% que le quitamos al crecimiento potencial de la economía si las leyes fueran claras y la justicia expedita. No por nada en todos los índices que pretenden medir la competitividad México es muy mal calificado en la seguridad jurídica y en el marco legal de referencia, esa es la causa y no la corrupción que es la expresión más clara de lo mal que vemos a la autoridad, para los políticos es impunidad y voluntarismo, van a los diputados, gobernantes o candidatos que se manejan en ese plano de irresponsabilidad y autoritarismo; y para los ciudadanos es indefensión, miedo y desesperanza.



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