VIERNES, 10 DE JUNIO DE 2011
Riqueza, ¿en qué consiste? (II)

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


Más artículos...
Santos Mercado
• Después de la pandemia, a resolver la crisis económica

Manuel Suárez Mier
• Liderazgos fallidos

Arturo Damm
• Domingo, día clave

Fernando Amerlinck
• Hernán Cortés, el padre de la patria

Luis Pazos
• AMLO, ¿suicidio político?

Arturo Damm
• Lo ha dicho Negrete

Ricardo Valenzuela
• ¿Cómo llegó Marx a EU… y a México? (II)


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Arturo Damm







“La riqueza no consiste en producir lo mínimo necesario para sobrevivir, sino en la capacidad y las ganas de producir más de lo que se necesita para meramente sobrevivir.”


En el último Pesos y Contrapesos afirmé que la riqueza no consiste en la abundancia de recursos naturales, que son condición necesaria, más no suficiente, del progreso económico, razón por la cual un país con abundantes recursos naturales no tiene que ser, solamente por ello, un país rico, y la razón es que los recursos naturales, en su estado natural, sirven de muy poco, debiéndose transformar en satisfactores, para lo cual se requiere desde cierta disposición anímica (querer hacerlo: querer transformar unos árboles en una mesa y cuatro sillas) hasta determinadas habilidades técnicas (saber cómo hacerlo: tener la capacidad, que supone desde conocimientos hasta herramientas, para conseguir tal transformación), todo lo cual resulta claro si pensamos, por ejemplo, en Robinson Crusoe, náufrago en su isla, con algunos recursos naturales a su disposición para transformarlos en bienes y servicios. ¿Qué le hace falta? Querer hacerlo - disposición anímica -, y saber cómo hacerlo - habilidad técnica -, habilidad y disposición de la cual depende su sobrevivencia.

Obviamente que, de querer hacerlo, y de saber cómo hacerlo, Robinson Crusoe sobrevivirá, pero poco, muy poco más. ¿Cuál será el nivel de bienestar que alcanzará? Mínimo, por no decir nulo: no es lo mismo sobrevivir que alcanzar bienestar. ¿Qué se requiere para alcanzar esto último? En primer lugar mercados, es decir, intercambio y, en segundo término, empresarialidad, es decir, crear oportunidades.

Supongamos que Crusoe quiere, y sabe cómo, transformar árboles en mesas y sillas, y que, por cuestiones del destino, llega a “su” isla un nutrido grupo de náufragos, necesitados, entre otras cosas, de mesas y sillas. ¿Puede Crusoe sacar provecho de tal situación? Sí, si se dedica a producir más mesas y sillas de las que él necesita, para vendérselas a los náufragos recién llegados, lo cual supone, ¡obviamente!, que los mismos tienen la manera de pagar por la mesa y las sillas, lo cual dará como resultado que ambas partes, productor y consumidor, ganen con dicho intercambio.

¿A qué apunta el ejemplo anterior? A que la riqueza no consiste en producir lo mínimo necesario para sobrevivir, sino en la capacidad y las ganas de producir más de lo que se necesita para meramente sobrevivir, lo cual supone producir para los demás, para el intercambio, y ello supone, de manera necesaria, la empresarialidad, entendida, en primer lugar, de manera básica, como la capacidad para producir satisfactores para los consumidores y, yendo más allá de lo básico, como la intención de inventar mejores maneras de satisfacer las necesidades de los consumidores o, dicho de otra manera, como la capacidad para crear más y mejores oportunidades para los consumidores, que es la única manera de crear oportunidades para los productores.

La riqueza consiste en la capacidad para producir más que lo mínimo necesario para sobrevivir, para lo cual, uno, hay que producir para los demás y, dos, hay que producir más y mejor para los demás, todo lo cual es la esencia de la empresarialidad, que va más allá de la abundancia de recursos naturales.

• Cultura económica

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus