Desde el sur libertario
Mar 8, 2006
David Martínez-Amador

Masoquismo de marca "hecho en México"

Es paradójico que los descendientes intelectuales de los liberales del siglo XVIII no puedan dejar de criticar la figura del funcionario público dada la terrible “hemorragia” de recursos que se da del sector civil al político.

Uno de los textos clásicos para el estudio de la teoría económica lo constituye la obra maestra del economista escocés Adam Smith titulada “Investigaciones en cuanto al origen y la causa de la Riqueza de las Naciones”. Dicha obra, fue publicada en 1776, y constituye un extenso tratado que aborda diversos temas.

 

Ahora bien, uno de los aspectos alternos de la obra se refiere a la figura del funcionario público. Vale la pena mencionar que, la “invención” de la figura del funcionario público se le debe a los liberales anglo-sajones del siglo XVIII, puesto que, era a través de esta figura cómo tarde o temprano el poder político le sería arrebatado a la nobleza. Eso sí, dichos funcionarios estarían al servicio de un Estado fuertemente limitado en sus funciones y los puestos serían ad-honorem. Resulta paradójico, eso sí, que hoy en día, los descendientes intelectuales de los liberales del siglo XVIII no puedan dejar de cuestionar y criticar la figura del funcionario público dada la terrible “hemorragia” de recursos que se da del sector civil al político.

 

Y no es para menos, si vemos el caso de nuestro país. Resulta que los miembros del gabinete mexicano perciben salarios superiores a gobernantes como el Primer Ministro británico y el presidente del gobierno español. Agárrese estimado lector: Un secretario de Estado recibe US$179,000 anuales. Pero eso no es todo, un sub-secretario gana 45 por ciento más que uno estadounidense y más del doble que uno alemán o español. El presidente Fox, gana más del doble que su colega brasileño, y seis veces más que su colega argentino y chileno. Ahora, vuélvase a agarrar fuerte estimado lector, porque, resulta que también el salario per-cápita de los mexicanos es de los más bajos del mundo, rondando los US$5,000 anuales.

 

¿Ficción, realidad, o masoquismo de marca “Hecho en México”? Ud. decida, pero la verdad es que las cifras resultan groseras. Porque altos salarios, sólo se justifican en la medida en que éstos son el premio por haber generado riqueza y bienestar; o sea, efectividad. Pero resulta que, la función gubernamental –por lo general- poco o nada tiene que ver con hacernos sentir mejor. Por el contrario, la iniciativa privada de los ciudadanos ha sabido siempre superar la inefectividad política. Al margen ha de recordarse que el dinero que conforma nuestros impuestos es extraído coercitivamente de nuestros bolsillos.

 

¿Luego nos preguntamos por qué somos pobres? He aquí una pista: Mientras más dinero tengan las arcas del Estado, menos tendrán los ciudadanos; entre más le pedimos al Estado, más recursos saca de nuestras bolsas. Ojo con este detalle, el cambio en México no significó únicamente sacar al PRI de los pinos, sino, “sacar” la mentalidad populista –estatista de nuestro marco de gobierno, sin importar el color del partido. Y en cuanto a esto, aún estamos verdes.



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El punto sobre la i

Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

Miguel Ángel Boggiano
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