Pesos y contrapesos
Oct 24, 2011
Arturo Damm

Por qué no soy político (ni lo seré)

Lo políticamente correcto ¿es lo correcto sin más? Yo estoy a favor de lo correcto sin adjetivos, y por eso no soy, ni seré, político.

Cayó en mis manos un ejemplar de la revista Quién, que presenta dos reportajes, uno sobre Josefina Vázquez Mota, “la única mujer presidenciable”, y otro sobre Mario Delgado, “el delfín de Marcelo Ebrard para gobernar la Ciudad de México”. Leídos ambos reportajes volví a confirmar por qué no soy, ni seré, político.

Comienzo por Delgado, a quien el reportero le pregunta, siendo el secretario de Educación en la Ciudad de México, lo siguiente: “¿A qué escuela van sus hijos?”, a lo que Delgado responde: “Asisten al Colegio Alemán”, respuesta ante la cual el reportero cuestiona: ¿Por qué no los inscribiste en escuelas públicas?, a lo que el secretario  contesta: “Porque estoy convencido de que si tienes la posibilidad de dejar un espacio libre en una escuela pública, creo que debes hacerlo”, Sí, ¡cómo no! Ahora resulta que Delgado inscribió a sus hijos en el Colegio Alemán (mi queridísima Deutsche Schule: ¡soy orgulloso exalumno!), no por las ventajas que esa educación le dará a sus hijos, comenzando por los dos idiomas “extras”[1], deutsch und englisch, sino por dejar lugares libres en las escuelas del gobierno. ¡Por favor! Por cierto: Delgado estudió economía en el ITAM, no en universidad pública. ¿Lo hizo por dejar libre un lugar en la universidad pública, sin consideración alguna a lo que supone, en materia de calidad, y por lo tanto de oportunidades laborales, estudiar economía en el ITAM?

Sigo con Vázquez Mota, a quien se le pregunta si legalizaría la interrupción del embarazo en el país, a lo que ella responde: “Yo comparto los fundamentos de mi partido, el respeto por la vida (le faltó decir: desde la concepción, ¿o no?) y al mismo tiempo te digo que nunca estaría de acuerdo con la criminalización de las mujeres”, afirmación que la lleva a un callejón sin salida. El aborto supone cometer un asesinato, y castigar a la mujer que lo comete no supone criminalizar a las mujeres, sino castigar un crimen. Si se está en contra del aborto, por tratarse de un asesinato, se debe estar a favor de castigar ese crimen. En seguida se le pregunta si legalizaría las drogas en México, y Vázquez Mota responde: “…creo que no estamos en condiciones de legalizar las drogas…”, siendo que la prohibición de su consumo sí supone criminalizar a los drogadictos, desde el momento en el que consumir drogas es un vicio pero no un crimen, definido el crimen como las acciones que dañan a terceros en su vida, libertad y propiedad.

Puede ser que lo políticamente correcto sea decir que mando a mi hijo a escuela privada para dejar libre un espacio en la escuela gubernamental, de la misma manera que puede serlo el estar en contra del aborto y, al mismo tiempo, en contra de castigarlo, porque ello supone, ¡falsamente!, criminalizar a las mujeres. Puede ser que todo ello sea lo políticamente correcto, ¿pero es lo correcto sin más? Estoy a favor de lo correcto sin adjetivos, y por eso no soy, ni seré, político.


[1] Lo pongo entre comillas porque un idioma extra nunca está de más, ¡al contrario!


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