Pesos y contrapesos
Oct 28, 2011
Arturo Damm

De empresarios y beatos

Desde que toqué el tema, no le he puesto punto final al asunto, y le he seguido dando vueltas en la cabeza, centrando la atención en la pregunta que lo originó todo: ¿quién, Steve Jobs o Teresa de Calcuta, benefició más a más gente?

En su momento pregunté quién benefició más a más gente: Steve Jobs o la Madre Teresa de Calcuta, y respondí ¡Jobs!, lo cual generó reacciones, todas ellas contrarias a mi respuesta, por considerar que la Madre Teresa de Calcuta hizo más bien, a más gente, del que hizo Steve Jobs, porque, y cito una de los ejemplos, ¿cómo comparar las consecuencias de un Padre Nuestro, rezado por una santa, con los efectos de millones de iPhones, iPods y iPads producidos por un empresario? Y la verdad es que yo (católico, apostólico, romano y practicante, para que quede claro) no sé cómo comparar lo uno con lo otro y, por lo pronto, me limito a responder lo que, en algún otro artículo, ya describí: “Cuando afirmé (…) que Jobs benefició a más gente que la Madre Teresa de Calcuta no tenía en mente (…), el beneficio espiritual, sino el impacto que, sobre el bienestar material de la gente, ¡con toda la importancia que ese bienestar, el material, tiene!, tuvieron la misión de la beata y la acción del empresario, y desde este punto de vista es cierto que, sin duda alguna, la acción empresarial de Jobs benefició a más gente que la misión de la beata. Empecemos por el principio: ¿cuántos puestos de trabajo, directos e indirectos, se le deben a la acción empresarial de Jobs y cuántos puestos de trabajo, de cualquier clase, fueron consecuencia de la misión de Teresa de Calcuta?”

La verdad es que, desde que toqué el tema, no le he puesto punto final al asunto, y le he seguido dando vueltas en la cabeza, centrando la atención en la pregunta que lo originó todo: ¿quién, Steve Jobs o Teresa de Calcuta, benefició más a más gente?, y agrego: independientemente del tipo de beneficio involucrado, teniendo clara la diferencia entre un beneficio espiritual y uno material, suponiendo que en el ser humano realmente haya una división tajante entre lo primero y lo segundo, condición necesaria para tener clara la mentada diferencia.

Planteada la cuestión intento responder con la siguiente pregunta: si de nosotros dependiera decidir con qué tipo de persona quedarnos en el mundo, tipo Steve Jobs (empresarios de primera línea) o tipo Teresa de Calcuta (beatos de grandes ligas), ¿por cuál nos decidiríamos? En los últimos días les he hecho la pregunta a algunas docenas de personas (mis alumnos) y todas, sin excepción, han decidido a favor de Jobs. ¿No será porque saben que personas como él son capaces de hacer más bien a más gente del que son capaces de hacer personas como la Madre Tersa de Calcuta, aunque no sepamos de qué manera comparar las consecuencias de un Padre Nuestro, rezado por una santa, con los efectos, directos e indirectos, de millones de mercancías producidas por un empresario? Termino como empecé, con una pregunta, y sin olvidar esta aclaración: lo que intento no es demeritar el trabajo de Tersa de Calcuta, ¡claro que no!, sino resaltar el de los empresarios, ¡que tanta falta hace!



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