LUNES, 21 DE NOVIEMBRE DE 2011
La República pejista del amor

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“El gran triunfo del liberalismo es lo que ha logrado en relación a la limitación del poder.”
Guillermo Cabieses

Godofredo Rivera







“López y la izquierda desprecian al mercado porque no lo entienden, siempre han sido burócratas y jamás han emprendido nada, su educación desde la cuna ha sido socialista. Sólo los bisoños se tragan eso de una “nueva actitud pragmática del peje”. El lobo disfrazado nuevamente de cordero.”


En la República del amor de López:

  • Se comenzaría persiguiendo y encarcelando a cualquier opositor de López Obrador. Los rencores de López son más cercanos al fascismo que el supuesto amor al prójimo que tanto dice profesar. Su plantón en Reforma y su apoyo a los sindicatos corruptos y comunistas como el SME nada tienen que ver con amor al prójimo.

  • Se consultaría “al pueblo” (según López, él encarna al pueblo) para llamar a un “Congreso constituyente” (como lo han hecho Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador o Morales en Bolivia); con ello la verdadera mafia ocuparía las curules para servir incondicionalmente al nuevo amo.

  • Se consultaría al “pueblo” para cambiar a toda la suprema corte llena de ministros burgueses, lejanos del nacionalismo revolucionario y al servicio de los capitalistas y del imperialismo yanqui. Nuevamente, surgirían los nuevos ministros “revolucionarios” al servicio del nuevo amo.

  • Se refundaría la República (ahí está el acólito de López, Porfirio Muñoz Ledo, hablando de cambios radicales -nuevo estatismo fascista- para refundar a la nueva República) que implicaría avanzar hacia un país de planificación central al estilo de Cuba, ese sistema que tanto aman los lopezobradoristas.

  • Se pondría fin a todos los tratados comerciales, para dar paso a la “nueva política de reactivación del mercado interno” (más proteccionismo y subsidios sin ton y son a la industria nacional, como en la época priista).

  • Se agredirían seriamente los derechos privados de propiedad de los ciudadanos. Expropiaciones por todos lados para darle casa supuestamente a los que menos tienen. Confiscaciones masivas de ranchos y granjas al más puro estilo chavista en Venezuela. Una nueva reforma agraria para los desprotegidos campesinos seguidores de López.

  • Se cambiaría la constitución para permitir que tanto Banco de México como Hacienda pudieran instrumentar políticas monetarias y fiscales populistas, “una nueva política económica al servicio del pueblo.”

  • Minería, aviación, bancos privados, ferrocarriles, televisoras y cualquier negocio “estratégico” serían confiscados a sus actuales propietarios para crear mega monopolios gubernamentales. Según López el patrimonio de la nación regresaría al “pueblo.”

  • Por decreto se volvería a crear a la Compañía de Luz, con los vándalos del SME a la cabeza nuevamente.

  • Para poder emprender el estatismo mesiánico, una medida necesaria sería el confiscar las cuentas privadas de los trabajadores en las afores. Robo al más puro estilo argentino de Cristina Fernández.

  • Habría tasas impositivas por arriba del 50% que se aplicarían a los pocos ricos que se quedaran a vivir en México. Los abusos en el impuesto predial estarían a la orden del día, como cuando López gobernó el DF.

  • Lo poco ganado en el tiempo por la clase media se desvanecería por la inflación y endeudamiento crecientes.

  • Se pactaría nuevamente con el narco, dejando a los políticos abiertamente entrar al negocio.

  • Definitivo, la economía se manejaría nuevamente desde Los Pinos.

  • Se decretaría que en todas las escuelas públicas ya no se aplicara ningún examen de admisión, pues la educación pertenece al “pueblo” y los principios de excelencia académica son propios de la burguesía explotadora de los miserables. Se multiplicarían nuevos elefantes blancos escolares como la Universidad del peje en el DF, esa en la que hasta la fecha sólo se han graduado 2 estudiantes. En la UNAM se decretarían plazas para todos los académicos (entraría gente incluso sin título universitario, ajenos a la academia, pero cercanos a López) sin importar preparación y trayectoria académica. Lo mismo con el resto de las universidades públicas.

  • Se tomarían pasos para complicarle la vida a las instituciones educativas privadas, pues sólo defienden los intereses de las “oligarquías.” Su desaparición sería un objetivo del nuevo Estado mesiánico.

  • Se empezarían obras públicas mesiánicas para darle “empleo permanente” a todo mundo.

  • Los hospitales privados serían expropiados de facto, para que se unieran a los pulpos ineficientes de IMSS e ISSSTE, la “medicina al servicio del pueblo”.

  • Se crearían leyes para acotar la libertad de los medios de comunicación. La figura socialista de la concesión sería para López una gran arma para sólo darle concesiones a medios afines a su proyecto mesiánico. Esto ya ha sucedido en Venezuela, Ecuador y Bolivia en donde se han creado engendros legaloides para atacar la libertad de expresión.

  • López se aseguraría de reelegirse indefinidamente (lo que no tiene nada que ver con la seria y necesaria reforma de reelección de legisladores), no importa si ello implica aplastar el derecho de los votantes.

Estos son algunos de las medidas de gobierno que tomaría López de llegar al poder. Obvio, no lo dice, pero si uno escudriña el programa de MORENA está ahí el mesianismo, el mensaje de más Estado y menos mercado, más burócratas y menos emprendedores. El Estado de derecho es lo que menos le importa López. López y la izquierda desprecian al mercado porque no lo entienden, siempre han sido burócratas y jamás han emprendido nada, su educación desde la cuna ha sido socialista.

Sólo los bisoños se tragan eso de una “nueva actitud pragmática del peje”. El lobo disfrazado nuevamente de cordero. Definitivo, la izquierda mexicana es incapaz de sacudirse del fascismo, del rancio estalinismo, si no, no hubieran elegido nuevamente a López como su representante para las próximas elecciones presidenciales.

La República del peje sería un verdadero infierno socialista contra las libertades individuales más esenciales. La república del peje sería todo menos una República del amor.


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