MARTES, 22 DE NOVIEMBRE DE 2011
Pasarela política en Washington

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“El gran triunfo del liberalismo es lo que ha logrado en relación a la limitación del poder.”
Guillermo Cabieses

Manuel Suárez Mier







“En las últimas semanas han venido a Washington los tres principales aspirantes mexicanos a competir en la elección para Presidente del próximo año, en lo que se ha vuelto ya una tradición para nuestros políticos, de viajar a presentar sus respectivos proyectos de gobierno en foros dónde son analizados por mexicanólogos de EU.”


En las últimas semanas han venido a Washington los tres principales aspirantes mexicanos a competir en la elección para Presidente del próximo año, en lo que se ha vuelto ya una tradición para nuestros políticos, de viajar a presentar sus respectivos proyectos de gobierno en foros dónde son analizados por mexicanólogos de EU.

Cronológicamente, el primero en llegar a la capital estadounidense este año fue el populista tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, quien había evitado hacerlo hace seis años, por lo que su presencia generó cierta curiosidad entre quienes no lo habían visto en persona, quizá esperando, de paso, uno de sus exaltados fervorines.

Quienes creyeron tal cosa, ciertamente salieron desilusionados pues AMLO leyó un mal discurso, en tono desganado y repitiendo todos los lugares comunes que ya nos había endilgado en su campaña presidencial anterior, empezando por la denuncia del modelo económico neoliberal que, según él, es la causa de todos los males del país.

El público que le tocó en el Wilson Center, el “think-tank” que convocó la reunión, no pudo haber sido más complaciente y no hubo preguntas incómodas, a pesar que los “argumentos” del demagogo estaban más llenos de hoyos que un queso suizo, con la posible excepción de la que hizo un reportero de EU sobre cómo pensaba financiar las cinco refinerías petroleras que propone. El orador eludió responder.

En el colmo del cinismo AMLO, cabecilla de la banda delincuencial (Ponce, Bejarano, Imaz, Padierna, etc., etc.) que con “honestidad valiente” detentó un opaco poder en México DF y operó su turbia campaña presidencial, dijo que la “espiritualidad que él opondría al materialismo” llevaría a una profunda renovación moral anti-corrupción y a transformar de cuajo estructuras e instituciones “que ya no sirven,… están rotas.”

¿Cómo pretende atender este aspirante presidencial –que se cuidó de no ostentarse como tal dadas las nuevas reglas electorales- la crisis de violencia que asuela al país? Muy sencillo: en cambiando radicalmente el modelo económico, habrá un acelerado crecimiento y una pujante creación de empleo, lo que removería la verdadera causa del terror que es la falta de oportunidades para los jóvenes.

López Obrador mostró una vez más su inaudita ignorancia, al afirmar que seguiría el ejemplo del Presidente de EU Franklin D. Roosevelt (1932-44) que al llegar al poder “decretó y llevó a la práctica el empleo pleno, reactivó la economía… y así sacó adelante a este país,” cuando la realidad fue que el desempleo de EU durante la Gran Depresión no se solucionó con el enorme gasto público que emprendió su gobierno.

Esta ilusa lectura de la historia, ignora que no fue sino hasta la 2ª Guerra Mundial, ocho años después de numerosos y fallidos programas de gasto público, que el desempleo cayó por debajo del 15% y siguió bajando hasta conseguirse el pleno empleo a mediados de los 1940s, cuando Roosevelt y sus políticas había ya muerto.

Estoy seguro que la máscara de moderación que mostró AMLO en el discurso aludido es una engañifa más, similar a las que intentó hace seis años para atraer votantes de izquierda moderada que hicieron la diferencia entre su base de apoyo macizo, que no pasa del 15% del electorado y el 34% del voto que alcanzó. Esta vez no engañará a ese segmento de votantes, y el fanático e intolerante populista saldrá a relucir pronto.

Estuvo también en la capital de EU Josefina Vázquez Mota quién se ubica a la cabeza de todas las encuestas del PAN como la precandidata favorita de ese partido. El contraste entre su discurso y el de AMLO, no pudo ser más radical pues la panista habló, con talento y sensatez, de sus aspiraciones para México con base en su amplia experiencia a la cabeza de las secretarías de Desarrollo Social y Educación Pública.

A mi juicio, la suya fue una buena primera aproximación al mundo político de Washington en su calidad de aspirante presidencial –también se cuidó de no presentarse como tal- pero pienso que será necesario que en futuras visitas, ya como candidata, defina su plan en detalle, sobre todo en los temas prioritarios para EU.

Por último, Enrique Peña Nieto visitó Washington la semana pasada, en la segunda aparición que le he visto en los últimos quince meses, con un discurso bien estructurado que generó interés, sobre todo cuando indicó que sus planes para transformar a fondo a Pémex incluían nuevas formas de vinculación con empresas privadas para conseguir la impostergable elevación de su productividad.

La semana próxima me referiré a lo planteado por Peña Nieto, quien fue el único de los precandidatos con el que tuve la ocasión de conversar.


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