MIÉRCOLES, 8 DE FEBRERO DE 2012
Lo que nos falta

¿Usted apoya la suspensión de la aplicación de la Ley Federal de Remuneraciones ordenada por la Suprema Corte?
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“El gran triunfo del liberalismo es lo que ha logrado en relación a la limitación del poder.”
Guillermo Cabieses

Arturo Damm







“En México, honor a quien honor merece, las finanzas gubernamentales se han manejado, en los últimos años, con prudencia, pero falta lo más importante: institucionalizar ese manejo prudente, dejando por escrito las reglas de la prudencia en la materia, algo que no tenemos, ¡y que debemos tener!”


Los gobiernos son un mal necesario. Necesario por el bien que, se supone, deben procurar: seguridad contra la delincuencia y, en caso de fallar, impartición de justicia. Mal porque, de entrada, para lograr aquel bien, cuya consecución requiere de financiamiento, deben obligar a los gobernados a entregarle parte del producto de su trabajo, es decir, deben cobrar impuestos.

Aún los gobiernos más honestos y eficaces son un mal necesario, mal que se acentúa cuando no hay forma de evitar, y por lo tanto mucho menos de castigar, ciertas conductas indeseables, como lo son las malas políticas económicas, que a la larga fastidian a todo el mundo impidiendo, en el mejor de los casos, mayores niveles de bienestar y promoviendo, en el peor, retrocesos, de leves a graves, en la materia.

Buena muestra de lo anterior es el hecho, revelado hace unos días, de que solamente cinco, de los diecisiete gobiernos de los diecisiete países que integran la zona Euro, cumplen con los requisitos en materia de endeudamiento, el primero de los cuales es que la deuda gubernamental no supere el 60 por ciento del PIB, es decir, del ingreso generado. Cito de la nota periodística: “Los datos publicados (…) por Eurostat reflejan que la deuda pública en la UE alcanzó los 10.3 billones de euros en el tercer trimestre (de 2011), un 82.2% del PIB. El endeudamiento de los países de la zona euro se situó en 8.2 billones, un 87.4% del PIB. Ambas cifras se alejan, y mucho, del umbral del 60% que contempla el Pacto de Estabilidad”. ¿Cuáles son los gobiernos cumplidos? Los de Luxemburgo, Eslovenia, Eslovaquia, Estonia y Finlandia.

Hay un pacto, el de Estabilidad, de por si manga ancha, que permite que la deuda gubernamental alcance hasta el 60 por ciento del PIB. ¿Por qué muchos gobiernos no cumplieron con lo pactado? Y ahora que se sabe que no lo hicieron, ¿qué sanciones se aplicaran? ¿Cuántos europeos saben de tal incumplimiento y cuántos entiende las posibles consecuencias del mismo? Tal vez sepan de lo primero, y probablemente no entiendan lo segundo. No cabe duda de que los gobiernos irresponsables en materia económica cuentan a su favor con la ignorancia de los gobernados en la materia, la mayoría de los cuales no tiene los conocimientos necesarios para establecer la relación causal entre finanzas gubernamentales desordenadas y menores probabilidades de mayor progreso económico y, por lo tanto, de mayor bienestar para la gente.

En México, honor a quien honor merece, las finanzas gubernamentales se han manejado, en los últimos años, con prudencia, pero falta lo más importante: institucionalizar ese manejo prudente, dejando por escrito las reglas de la prudencia en la materia, algo que no tenemos, ¡y que debemos tener!, porque esa prudencia no puede depender de la intención de quien esté al frente de la Secretaría de Hacienda, debiendo depender de reglas del juego que prohíban, por escrito, el comportamiento imprudente e irresponsables de los funcionarios hacendarios. Todo un tema para la campaña electoral. ¿Quién le entra?


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