LUNES, 13 DE FEBRERO DE 2012
Educación: ¿Derecho u obligación?

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“La barrera infranqueable del ejercicio de los derechos de cada cual deben ser los derechos de los demás, que nos imponen el deber de respetarlos, deber que debemos asumir libremente. El que no todos estén dispuestos a asumirlo es la razón de ser del Estado.”
Félix de Jesús


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“Elevar a rango constitucional la obligatoriedad de la educación básica es una violación más a la libertad. Recuérdese que el primer paso hacia la dictadura consiste en la transformación de los derechos en deberes.”


Muchos fueron, ¡tal y como era de esperarse en este país tan mentalmente gubernamentalizado!, los que aplaudieron el que el presidente Calderón haya elevado a rango constitucional la obligatoriedad de la educación media superior, de tal manera que ahora el artículo 3 de la Constitución queda redactado de la siguiente manera: “Todo individuo tiene derecho a recibir educación. El Estado - Federación, Estados, Distrito Federal y Municipios  -, impartirá educación preescolar, primaria y secundaria. La educación preescolar, primaria y secundaria conforman la educación básica; ésta y la media superior serán obligatorias”. Como consecuencia lógica de lo anterior también se modificó el artículo 31, de tal manera que ha quedado redactado de la siguiente manera: es obligación de los mexicanos “hacer que sus hijos o pupilos concurran a las aulas públicas o privadas, para obtener la educación preescolar, primaria, secundaria y media superior…”, todo lo cual, insisto, fue aplaudido por más de uno.

Más allá de la contradicción que supone comenzar hablando de la educación como un derecho - todo individuo tiene derecho a recibir educación -, para luego terminar hablando de ella como una obligación - la educación preescolar, primaria, secundaria y media superior serán obligatorias – y del asunto de qué sanción recibirá quien, por las razones que sean, no cumpla con la obligación de recibir educación media básica, más allá de estos dos puntos, ¡no menores!, debemos preguntarnos, ¡en serio!, si el Estado tiene el derecho, y no solamente el poder, de obligar al ciudadano a hacerse el bien, por ejemplo, educándose.

Para responder vale la pena recordar cuáles son los tres tipos de gobierno que puede haber. En primer lugar, el gobierno gobierno, que es el que garantiza la seguridad contra la delincuencia y, de fallar, imparte justicia o, dicho de otra manera, el que prohíbe que nos hagamos daño unos a otros y, en el caso de que uno dañe a otro, castigarlo y, de ser posible, resarcir a la víctima. En segundo término, el gobierno ángel de la guarda, que pretende preservarnos de todos los males, incluidos algunos de los que cada uno pueda hacerse a sí mismo. Por último está el gobierno hada madrina, que intenta concedernos todos los bienes. Evidentemente que, en lo que a la educación se refiere, el mexicano es un gobierno, desde hada madrina - impartirá educación preescolar, primaria y secundaria – hasta ángel de la guarda la educación preescolar, primaria, secundaria y media superior son obligatorias -.

No olvidemos que, para ser hada madrina y conceder bienes, el gobierno debe, por medio del cobro de impuestos, quitarle a unos para darle a otros, lo cual, al pan pan y al vino vino, es la definición de robo. Además no debemos pasar por alto que, para ser ángel de la guarda y evitar males, el gobierno debe, por medio de leyes (lo cual lo hace legal, ¡pero no justo!) limitar la libertad del ser humano, lo cual, al pan pan y al vino vino, es la definición de esclavitud. Debe quedar claro que el único mal en contra del cual debe luchar el gobierno es la delincuencia, y que el único bien que debe proveer es la justicia, de tal manera que la única libertad que debe prohibirse es la de dañar a los demás, y el único cobro de impuestos que debe realizarse es el necesario para que el gobierno realice, con honestidad y eficacia, sus dos tareas esenciales: garantiza la seguridad contra la delincuencia y, de fallar (lo cual sucede a menudo), impartir justicia (lo cual no siempre logra). Aceptar lo anterior supone reconocer que la lucha a favor de todos los otros bienes, y en contra de todos los otros males, es responsabilidad de cada quien, lo cual, dicho sea de paso, es lo que corresponde a una sociedad basada en el respeto a la libertad individual, a la propiedad privada y a la responsabilidad personal, única sociedad de hombres libres.

Con relación a la educación (y a muchas otras cosas) el gobierno mexicano es desde hada madrina hasta ángel de la guarda, para lo cual viola desde la libertad individual hasta la propiedad privada, limitando considerablemente el campo de la responsabilidad personal, todo lo cual muy pocos reconocen. ¿Cuántos fuimos los que, al enterarnos que Calderón elevó a rango constitucional la obligatoriedad de la educación básica, señalamos tal acción como una violación más a la libertad? Creo haber sido el único, momento de aclarar que no estoy, ¡de ninguna manera!, en contra de la educación, sino en contra de su obligatoriedad. La educación es un derecho y no un deber, y el primer paso hacia la dictadura consiste en la transformación de los derechos en deberes, (y el segundo la transformación de necesidades e interés en derechos, transformaciones que en México han sido la regla).

Una vez que el gobierno echa andar por los caminos de los gobiernos ángel de la guarda y hada madrina, ¿en qué momento debe parar? ¿Por qué no, ya transitando por esos senderos, prohibirle al ciudadano todo lo que le hace daño y obligarlo a todo lo que le hace bien? Y si se llegara a ese extremo, ¿cómo se podría justificar? Obviamente no desde la perspectiva del respeto a la libertad individual, a la propiedad privada y a la responsabilidad personal, sino desde el punto de vista de las consecuencias que, para la comunidad en su conjunto, tendría el que la misma estuviera integrada por gente desde sana hasta educada. La justificación tendría que ser ésta, no pudiendo ser otra, momento de preguntar si es válido, en aras de una comunidad integrada por personas desde sanas hasta educadas, violar la libertad individual, la propiedad privada y la responsabilidad personal. (No sé por qué todo este asunto, con todas las diferencias del caso, ¡que afortunadamente son muchas!, me recuerda, entre otras novelas, Un mundo feliz de Huxley y Nosotros de Zamiatin).

La pregunta es si el gobierno, además de ser gobierno, debe ser ángel de la guarda y hada madrina, y, si lo debe ser, a qué costo lo será. Para responder no olvidemos que para ser hada madrina, y conceder bienes, el gobierno debe quitarle a unos para darle a otros, de la misma manera que para ser ángel de la guarda, y evitar males, debe limitar la libertad. Lo primero es robo, lo segundo esclavitud. El que sea el gobierno el que viola libertad y propiedad, ¿lo justifica? El que el fin sea, en el caso que hoy me ocupa, una sociedad de gente más educada, no necesariamente mejor educada, ¿es justificación?

No olvidemos: 1) el gobierno nunca da nada que previamente no haya quitado; 2) por lo general el gobierno le quita a unos para darle a otros; 3) el gobierno, dado que cobra por lo que hace (de entrada quitar, es decir, cobrar impuestos), nunca regresa una cantidad igual a la que quitó.

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