MIÉRCOLES, 19 DE SEPTIEMBRE DE 2012
Más sobre la voracidad tributaria

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“La tendencia hacia una mayor recaudación es clara, y me temo que si la reforma fiscal la hacen los gubernamentólatras y los presupuestívoros esa tendencia se mantendrá.”


En un Pesos y Contrapesos anterior escribí que entre 2006 y 2012 el número de impuestos cobrados por el Gobierno Federal aumentó de trece a dieciséis, incremento equivalente al 23.1 por ciento, muestra de la voracidad tributaria de un gobierno al que, las reglas del juego, le permiten decidir con total y absoluta discrecionalidad qué impuestos cobrar, a qué tasas cobrarlos, y a quien cobrárselos: en México basta y sobra que el Poder Ejecutivo proponga cobrar más impuestos, y que el Legislativo lo apruebe, para que se cobren más impuestos, es decir, para que el recaudador obligue al contribuyente a entregarle una mayor proporción del producto de su trabajo, lo cual, si aceptamos que el ser humano tiene el derecho al producto íntegro de su trabajo, plantea más de una pregunta, comenzando por la principal: ¿cómo justificar que el recaudador obligue al contribuyente a entregarle una parte del producto de su trabajo?

Más allá de la respuesta a esta pregunta, que no respondo por falta de espacio, tengamos presente que en 2006 el cobro de impuestos ($836,812,400,000) equivalió al 7.8 por ciento del ingreso generado en México ($10,777,428,360,000) y que seis años después, en este 2012, equivale al 9.6 por ciento (ingreso generado: $15,210,598,000,000[1]; cobro de impuestos: $1,466,179,600,000), lo cual da como resultado un aumento, en la “participación” de los impuestos en el ingreso, del 23.1 por ciento, incremento en dicha participación que ha de tener contentos a los gubernamentólatras, quienes creen que a mayor gasto del gobierno, y por lo tanto a mayor cobro de impuestos, mejores resultados, lo cual es muy cuestionable.

Otro dato: entre 2006 y 2012 la recaudación de impuestos del Gobierno Federal (que es distinta de la cantidad de impuestos cobrados por el Gobierno Federal) aumentó, en términos nominales, 75.2 por ciento. ¿En cuánto aumentó, en el mismo periodo de tiempo, el ingreso generado en la economía mexicana? En 41.1 por ciento. ¿Qué tenemos? Una muestra más de la voracidad tributaria del Gobierno Federal, consecuencia de su afán de ser, además de gobierno -y como tal garantizar la seguridad contra la delincuencia, impartir justicia, y proveer los bienes y servicios públicos, que realmente lo sean, y que verdaderamente deban de ser provistos-, desde ángel de la guarda, y como tal preservarnos de todos los males, hasta hada madrina, y como tal concedernos todos los bienes, tareas para las cuales necesita recursos, que, al final de cuentas, ayer, hoy o mañana, salieron, salen o saldrán del bolsillo de los contribuyentes. La ecuación es ésta: más tareas del gobierno = más impuestos.

¿Recuerda cuando el IVA, no hace muchos años, era del 10 por ciento? ¿Recuerda que al inicio de este sexenio era del 15 por ciento y que hoy ya es del 16? Es cierto, algunas otras tasas, por ejemplo la del ISR, han bajado, pero la tendencia hacia una mayor recaudación es clara, y me temo que si la reforma fiscal la hacen los gubernamentólatras y los presupuestívoros esa tendencia se mantendrá. Al tiempo.


[1] Al segundo trimestre del año.
• Reforma fiscal • Política fiscal • Impuestos

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