JUEVES, 6 DE DICIEMBRE DE 2012
Buen final, buen comienzo, buena potencia

Con la eventual independencia, a los catalanes les irá...
Mejor
Peor
No sé



“El capitalismo venció, pero no convenció.”
John Manuel Silva

Fernando Amerlinck









“Presidente Peña, empieza usted bien pero revise cómo cambiaron sus antecesores durante sus sexenios. Actúe responsablemente. Financie sus programas sin exprimirnos. No se aferre a las mieles del poder. Conserve siempre la mesura. Sus dichos están bien pero sea recordado por sus hechos.”


Felipe Calderón comenzó su sexenio con una crisis política: la conjura de un mal perdedor y peor mexicano que por 6 años sostuvo su mentira de fraude (pero se la creyó un tercio de la población). Sostengo que tal división y desorden echaron a perder al segundo presidente panista: quiso legitimarse con una lucha feroz contra los criminales.

No dimensionó el tamaño del avispero ni concibió la inconcebible corrupción policíaca ni la formidable ineptitud y complicidad de las policías estatales ni la diabólica crueldad de los criminales, ejecutores de los miles de asesinatos que le achaca quien piensa poco o lo odia mucho; como si hubiera ordenado al Ejército “salgan a matar a inocentes”.

Por ello, Felipe Calderón es visto con repugnante injusticia. A ver cuándo le aprecian logros que —como él mismo ha reconocido— no supo cacarear. Hasta la “izquierda” ha aprovechado la estabilidad económica, la libertad de expresión hasta para insultarlo, los servicios de salud, las grandes obras de infraestructura. Su sexenio acaba sin crisis económica o política, y con un sucesor de impecable legitimidad.

Adiós, presidente Calderón. Espero que lo recordemos bien, y que le vaya bien.

La era Peña comienza con un estilo sólido y sereno: sin desplantes, demagogia o estridencias, y no con un gabinetazo o un gabinete bonsai. Con una inédita, solemne, eficaz ceremonia de transmisión de los poderes de la República desde el primer minuto de la medianoche. Y el mejor discurso inaugural que yo recuerde. Recojo frases con que sólo un pejelagarto puede discordar:

“A partir de hoy, la primera obligación que tengo como Presidente de la República, es cumplir y hacer cumplir la ley…”
“Una iniciativa de reforma constitucional, que permita contar con un solo Código Penal, y otro de Procedimientos Penales, únicos y de aplicación nacional…”
“Cruzada Nacional Contra el Hambre…”
“Servicio Profesional de Carrera Docente… que todo aquel que aspira a ingresar, permanecer y ascender como maestro, director o supervisor, lo haga con base en su trabajo y sus méritos… dejará de haber plazas vitalicias y hereditarias en el Sistema Educativo Nacional… Sistema Nacional de Evaluación Educativacenso de escuelas, maestros y alumnos…”
Trenes de pasajeros para conectar nuestras ciudades…”
“Generar mayor competencia económica, particularmente, en el sector de las telecomunicaciones…”
Derecho de acceso a la banda ancha y un conjunto de reformas para generar mayor competencia en telefonía, servicios de datos, televisión y radio… dos nuevas cadenas de televisión abierta en los siguientes meses…”
“Ley Nacional de Responsabilidad Hacendaria y Deuda Pública (que) pondrá orden al endeudamiento de los gobiernos locales…”
“Reforma energética, reforma hacendaria y reforma a nuestro régimen de seguridad social…”

Estas son de plano históricas y hasta tabú:
Cero déficit presupuestal” y
“Proyectar a México, hasta convertirlo en una potencia”.

Termina su parte sustancial con esta frase indispensable: “La transformación nacional demanda la actuación responsable y decidida del Presidente de la República, pero requiere, también, de la energía creadora de todos los mexicanos.”

Parece anticipar cómo liberar la energía creadora de los mexicanos con esto que dijo al comenzar: “Será un gobierno facilitador, un ejecutor de las mejores ideas de los mexicanos.” Y esto lo digo yo: si ha de ser facilitador, libere esa energía sólo con no estorbar.

Los contrastes y señales son ineludibles, comenzando con algunos del gabinete. Chauyffet parece un torpedo a la línea de flotación de la Maestra, y de paso a la gerontocracia sindical. Videgaray abona al orden financiero (más aún si hay cero déficit). Gobernación volverá a gobernar. Mondragón es mucho más presentable que su antecesor. En fin. Sólo querría para Relaciones Exteriores a alguien de carrera diplomática.

Hablando de contrastes, a ver si ahora sí dejan a Mondragón demostrar su capacidad, libre ya de la muralla pro impunidad de grupos “sociales” afines a la “izquierda”, demostrada con creces oooooooootra vez cuando dejaron a sus anchas a los émulos de los camisas pardas nazis (que al menos no se encapuchaban la cara), que hicieron cuanto se les pegó la gana ante una policía preventiva incapaz de prevenir desastres. A toro pasado se quejó Ebrard, luego de quedar como pantuflón remilgoso ante la ley. ¿O dirá el gobierno del DF que no sabía de tal gresca, si la anunciaron días antes?

En fin, dejemos de lado a quien gobierna con miedo. Espero que no sea así con el nuevo presidente, hombre serio que parece serenamente ansioso por actuar, y que ya empezó. En ninguno había sentido tan tempraneramente el talante de estadista que hoy le veo.

No voté por Enrique Peña Nieto pero abrigo esperanzas fundadas de que sea un buen presidente. De que mi país sea una potencia. Y sólo ejerceremos nuestro potencial si queda libre de estorbos gubernamentales y delincuenciales nuestra energía creadora.

Presidente Peña, empieza usted bien pero revise cómo cambiaron sus antecesores durante sus sexenios. Actúe responsablemente. Financie sus programas sin exprimirnos. No se aferre a las mieles del poder. Conserve siempre la mesura. Sus dichos están bien pero sea recordado por sus hechos.


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