VIERNES, 15 DE FEBRERO DE 2013
Empleo, el doble reto (II)

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“El libertarismo, entonces, no es una filosofía de vida. No tiene la pretensión de indicar cómo la humanidad puede vivir mejor. No traza fronteras entre lo oportuno y lo inoportuno.”
Walter Block

Arturo Damm







“¿Qué se requiere para elevar la productividad de los empleos que ya existen, y la creación de más nuevos empleos y más productivos?”


En 2009, consecuencia de la recesión, se perdieron, netos, en el sector formal de la economía, 441 mil 449 empleos[1]. En 2010, 2011 y 2012 se crearon, también netos, en el sector formal de la actividad económica, 530 mil 321, 629 mil 195 y 702 mil 494 nuevos empleos, siendo esta última cifra una marca histórica, lo cual quiere decir que nunca antes se habían creado tantos empleos en el sector formal de la economía, empleos formales que en el 2012 alcanzaron la cifra de 15 millones 856 mil 137[2] (que, dicho sea de paso, equivalen al 32.6 por ciento de la población ocupada –48 millones 700 mil personas al tercer trimestre del 2012– lo cual no quiere decir que el restante 67.4 por ciento trabaje en la informalidad).

A la par que, en los últimos tres años, se han venido creando más empleos en el sector formal de la economía, la tasa de desempleo abierto, como porcentaje de la población económicamente activa, ha venido bajando, desde 5.5 por ciento en 2009, el año de la recesión, hasta 5.0 puntos porcentuales el año pasado. Sin embargo, esa creación de empleos formales no ha sido suficiente para, por lo menos, volver a estar como estábamos antes de la recesión: en 2012 tuvimos una tasa de desempleo abierto 35.1 por ciento mayor que la de hace un lustro (3.7 en 2007 y 5.0 en 2012), antes de la recesión (que se inició en el tercer trimestre del 2008), y todo ello pese a que en los últimos tres años se han creado cada vez más empleos en el sector formal de la economía, tal y como lo apunté en el párrafo anterior, creación de empleos que ha resultado insuficiente para, por lo menos, recuperar los niveles de desempleo que tuvimos antes de la recesión, no digamos ya los que tuvimos hace diez años, año 2002 en el cual la tasa de desempleo abierto fue del 2.7 por ciento.

En materia de empleo enfrentamos un doble reto. En primer lugar aumentar la productividad de los trabajos que ya existen, condición necesaria, más no suficiente, para incrementar el ingreso y, por ello, el consumo. Y digo que ese aumento en la productividad del trabajo es condición necesaria, más no suficiente, del incremento en el ingreso, porque entre el incremento en la productividad y el aumento en el ingreso se encuentra la voluntad del patrón de conceder dicho aumento, mismo que, si ha habido incremento en la productividad del trabajo, se debe por justicia. En segundo término la creación de más nuevos empleos, y más productivos, condición suficiente (la primera) para que más personas generen ingreso, y necesaria, más no suficiente (la segunda)[3], para que más personas generen más ingreso. En ambos casos –elevar la productividad de los empleos que ya existen, y la creación de más nuevos empleos más productivos–, ¿qué se requiere? De inversiones, que son la clave del progreso económico, del camino hacia un mayor bienestar en el futuro.


[1] Considerando el promedio aritmético para los doce meses del año.

[2] También considerando el promedio aritmético para los doce meses del año.

[3] Por la razón ya explicada renglones arriba.

• Empleo

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