VIERNES, 22 DE FEBRERO DE 2013
Informalidad (II)

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“El libertarismo, entonces, no es una filosofía de vida. No tiene la pretensión de indicar cómo la humanidad puede vivir mejor. No traza fronteras entre lo oportuno y lo inoportuno.”
Walter Block

Arturo Damm







“Toda formalización laboral demandada por la ley, ¿necesariamente es justa y eficaz?”


Hasta el mes de octubre del 2012 el INEGI reportó, en materia de informalidad, solamente a quienes trabajaban en el sector informal, y a partir de noviembre reporta a quienes están en condición de informalidad laboral, que resulta de sumarle, a quienes trabajan en el sector informal, a quienes realizan trabajo doméstico remunerado, a quienes trabajan en empresas, gobierno o instituciones sin recibir la protección de la seguridad social, y a quienes se ocupan por cuenta propia en la agricultura de subsistencia, lo cual plantea, de entrada, la siguiente pregunta: ¿cómo se define al sector informal de la actividad económica? He aquí la respuesta del INEGI: dicho sector “representa a la población ocupada que trabaja para una unidad económica que opera a partir de los recursos del hogar, pero sin constituirse como empresa, de modo que la actividad no tiene una situación identificable e independiente de ese hogar” o, dicho de otra manera, el sector informal está integrado por quienes trabajan, en el sentido literal del término, en empresas familiares.

Así las cosas, tenemos que, durante el cuarto trimestre del 2012, trabajó, en el sector informal, el 27.9 por ciento de la población ocupada; trabajó, realizando labores domésticas remuneradas, el 4.5 por ciento; trabajó, en empresas, gobierno o instituciones sin recibir la protección de la seguridad social, el 14.3 por ciento, y trabajó, por cuenta propia, en la agricultura de subsistencia, el 13.1 por ciento, todo lo cual suma 59.9 por ciento de la población ocupada, que se encuentra en esa condición que el INEGI llama de informalidad laboral, cuyo común denominador es la vulnerabilidad laboral que padece el trabajador, o porque la unidad económica en la que trabaja no está debidamente constituida, o porque la relación laboral, aún en el caso de que la unidad económica en la que trabaja sí esté debidamente constituida, no está adecuadamente establecida, en donde adecuadamente establecida y debidamente constituida, quiere decir formalizada según la ley.

Con relación a lo anterior, dos preguntas. El que el 59.9 por ciento de la población ocupada se encuentre en condición de informalidad laboral, lo cual quiere decir no formalizada según la ley, ¿es muestra de que en México, en muchos casos (¿qué porcentaje del total?), el Estado de Derecho no pasa de ser un estado de chueco? Toda formalización laboral demandada por la ley, ¿necesariamente es justa (no viola derechos de las partes involucradas, patrones por un lado y trabajadores por el otro) y eficaz (promueve la mayor creación posible de empleos lo más productivos posibles)?

Al margen de lo anterior vale la pena considerar que la población ocupada durante el cuarto trimestre de 2012 sumó 48 millones 203 mil 851 personas, al tiempo que los trabajadores dados de alta en el IMSS sumaron, en promedio para los tres meses considerados, 16 millones 179 mil 796 millones de personas, por lo que el 66.4 por ciento de la población ocupada no estuvo dada de alta en el IMSS, otra posible medición, más estricta, de la informalidad laboral.


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