LUNES, 11 DE MARZO DE 2013
Baja en la tasa, ¿por qué?

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“Las autoridades monetarias actuaron como si el Banco de México tuviera, además del mandato de preservar el poder adquisitivo de la moneda nacional, la encomienda de promover el crecimiento económico.”


En el último Anuncio de Política Monetaria, fechado el pasado 8 de marzo, el Banco de México nos informó, en resumidas cuentas, lo siguiente: 1) que “prevalecen importantes riesgos a la baja para el crecimiento económico mundial”; 2) que “en Estados Unidos se espera que el crecimiento en 2013 sea menor al registrado en 2012 y (que) prevalecen importantes riesgos a la baja”; 3) que “en un entorno de menor crecimiento económico, con trayectorias a la baja de los precios internacionales de la mayoría de las materias primas y en el que se prevén menores niveles de inflación, se anticipa que la política monetaria continúe siendo acomodaticia en un gran número de economías avanzadas y emergentes”; 4) que “derivado del menor dinamismo de la economía mundial, diversos indicadores de la actividad económica en México han comenzado a mostrar una desaceleración”; 5) que “en este entorno se anticipa que la economía seguirá creciendo sin que se presenten presiones inflacionarias generalizadas”; 6) que “considerando el entorno descrito para la economía mexicana, la Junta de Gobierno ha decidido disminuir en 50 puntos base (es decir: medio punto porcentual) el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día a un nivel de 4.0 por ciento”. Hasta aquí lo comunicado por las autoridades monetarias, y a partir de aquí mi explicación.

Lo que el Banco de México apunta es, uno, que en el entorno internacional de la economía mexicana, que participa activamente en el comercio internacional, y que recibe inversión extranjera directa, se prevé un menor crecimiento, sobre todo de parte de los Estados Unidos, país con el que se realiza, puntos más puntos menos, el 80 por ciento del comercio exterior, y del cual se recibe, puntos menos puntos más, el 60 por ciento de inversión extranjera directa, que es la que abre empresas, produce bienes y servicios, crea empleos y permite generar ingresos. Dos: que es un hecho que, en los últimos trimestres, la economía mexicana ha vendido creciendo cada vez menos, tal y como lo muestra el comportamiento del PIB, cuyo crecimiento anual en los últimos cuatro trimestres, los cuatro del 2012, fue, respectivamente, el siguiente: 4.9, 4.5; 3.2 y 3.2 por ciento. Tres: que no hay que confundir menor crecimiento con no crecimiento: la expectativa del crecimiento del PIB para 2013, tomando en cuenta los resultados de la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, correspondiente al mes de febrero, es del 3.5 por ciento, menor que el 3.9 observado en 2012, lo cual supondrá, de cumplirse la expectativa, una reducción del 10 por ciento en la tasa de crecimiento del PIB. Cuatro: que, bien consideradas las cosas en materia de precios, lo cual supone poner el énfasis en el índice de inflación subyacente (que elimina del índice general ?el Indice Nacional de Precios al Consumidor? los bienes y servicios cuyos precios son más volátiles, o bien que su fijación no responde a condiciones de mercado ?agropecuarios, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno? por lo que refleja mejor la eficacia de la política monetaria para combatir la inflación), y no en el índice general, no se esperan mayores presiones inflacionarias, tal y como lo muestra la expectativa de inflación para 2013, que según la mentada encuesta será del 3.66 por ciento, ligeramente por arriba del 3.57 del año pasado, pero dentro de la meta de inflación que es del tres por ciento más/menos un punto porcentual del margen de error. Considerando estos cuatro puntos, que sintetizan el comunicado del banco central, las autoridades monetarias nos avisaron que redujeron la Tasa de Interés Interbancaria a un día del 4.5 al 4.0 por ciento, reducción ante la cual hay que preguntarse ¿para qué?, pregunta que el comunicado del Banco de México no responde, lo cual es una falla en la tarea de comunicación del banco central. Lo único que apunta el comunicado es que “la Junta (de Gobierno) considera que esta medida, la cual no representa el inicio de un ciclo de bajas al objetivo de la Tasa de Interés Interbancaria de referencia, es compatible con una expansión del gasto en la economía acorde con su potencial de crecimiento y con la convergencia de la inflación hacia al objetivo permanente de 3 por ciento”. De acuerdo, la mentada baja es acorde con todo ello, ¿pero cuál es el objetivo de la reducción? Respuesta: incentivar el crecimiento de la producción. ¿Cómo? Va la explicación.

Con la reducción de la Tasa de Interés Interbancaria a un día la intención de las autoridades monetarias es inducir la baja de otras tasas de interés, lo cual, se supone, incentivará un mayor crecimiento del PIB de dos maneras, una directa y la otra indirecta. De manera directa impulsando más inversión, que es todo gasto destinado a producir más, e impulsándola abaratando el crédito al que deben recurrir muchas empresas para poder invertir más y producir más. La lógica es ésta: menor tasa de interés = crédito más barato = más préstamos para invertir = más inversiones = más producción = mayor crecimiento. De manera indirecta desincentivando el ahorro y, por ello, incentivando una mayor demanda por bienes y servicios, ante la cual las empresas pueden reaccionar ofreciendo una mayor cantidad de mercancías, mayor oferta de bienes y servicios que supone previamente una mayor producción de los mismos. La lógica es ésta: menor tasa de interés = menor ahorro = mayor demanda por bienes y servicios = mayor producción de bienes y servicios = mayor crecimiento. Por cualquiera de los dos caminos, si todo sale como la lógica lo indica, el resultado es el mismo: mayor crecimiento, que el objetivo que se busca con la reducción en la tasa de interés.

Dada la lógica descrita, ¿quiere ello decir que ante la reducción en la Tasa  de Interés Interbancaria a un día, y suponiendo que la misma induzca una baja en el resto de las tasas, no tardaremos en ver un repunte en la tasa de crecimiento del PIB? No necesariamente, en primer lugar, porque la tasa de interés no es la única variable que determina el comportamiento, ni de los empresarios, ni de los ahorradores, ni de los consumidores. Sí así fuera, y llevando la lógica descrita al terreno de lo absurdo, la condición para lograr el mayor crecimiento posible en la producción de bienes y servicios sería una tasa de interés del cero por ciento o, ¡mejor!, negativa, lo cual (por más que sea lo que algunos keynesianos pretenden) resulta desatinado. Y suponiendo que en el futuro inmediato veamos un repunte en la tasa de crecimiento del PIB, ¿cuánto se deberá a la reducción en la tasa de interés?

Al margen de las consideraciones anteriores no puedo pasar de largo sin señalar que al final de cuentas, al menos en esta ocasión (otro sería el comentario si la tasa hubieran aumentado), las autoridades monetarias actuaron como si el Banco de México tuviera, además del mandato de preservar el poder adquisitivo de la moneda nacional, la encomienda de promover el crecimiento económico, lo cual, siempre que la mayoría de la Junta de Gobierno ha considerado que no hay amenaza de repunte inflacionario, ha hecho, y siempre de la misma manera: reduciendo la tasa de interés, lo cual es de clara inspiración keynesiana y supone la manipulación de dicha tasa (de hecho se trata de una tasa manipuladora).

• Inflación / Política monetaria

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