MIÉRCOLES, 13 DE MARZO DE 2013
Desastre populista

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“El socialismo es moralmente incorrecto, políticamente autoritario y económicamente imposible.”
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“La muerte de Chávez ofrece una buena oportunidad para evaluar la secuela devastadora que deja en ese país el populismo, que ya ha infectado a otros de nuestra región, por desgracia asolada reiteradamente por esa ruinosa plaga que ahora amenaza con extenderse inclusive a Europa.”


La muerte del líder de Venezuela, Hugo Chávez, ofrece una buena oportunidad para evaluar la secuela devastadora que deja en ese país el populismo, que ya ha infectado a otros de nuestra región, por desgracia asolada reiteradamente por esa ruinosa plaga que ahora amenaza con extenderse inclusive a Europa.

No deja de sorprenderme una y otra vez que el populismo resulte atractivo no sólo para quienes reciben beneficios tangibles de regímenes de esa corriente, sino también para devotos en el mundo entero que admiran a los demagogos que lo personifican sin el menor asomo de crítica de las desastrosas consecuencias de su aplicación.

Fue durante mi curso de Economía Internacional en American University, cuando uno de mis alumnos me informó del deceso de Chávez y de cómo de camino a clase se había encontrado con un grupo de estudiantes –de EU la mayoría- que exhibían con estridencia su pesar por la muerte del embaucador venezolano.

Tales admiradores ignoran por completo la ruinosa situación económica, política y social que sufre el país sudamericano a consecuencia de la “revolución” chavista: inflación galopante, devaluación de la moneda, escasez de productos básicos, inseguridad pública rampante, deterioro institucional, polarización y lucha de clases.

Todo ello a pesar de los precios extraordinariamente elevados del petróleo, casi el único producto de exportación que le queda a Venezuela después de la ruinosa destrucción de su aparato productivo, objeto de una expropiación tras otra que sembraron la más absoluta inseguridad, lo que decapitó la inversión privada.

Por el contrario, la fuga de capitales se ha vuelto crónica en ese país a pesar del control de cambios adoptado por el régimen hace una década con el ostensible fin de evitar la salida de divisas. Hace días se anunció una devaluación de casi 50 por ciento del bolívar, a 6.29 por dólar. En el mercado negro el dólar cuesta 25 bolívares.

La otra consecuencia de los manejos económicos de Chávez es que ha habido una nueva hornada de millonarios, todos ellos funcionarios o aliados del régimen, que defenderán a sangre y fuego un sistema que les ha permitido lucrar sin límite alguno, lo que hará muy difícil que llegue al poder la oposición a estos “revolucionarios.”

Los aliados de Chávez fuera de Venezuela, empezando por Cuba, se han beneficiado también enormemente de los regalos del sátrapa. Expertos venezolanos estiman que el subsidio y las transferencias que se efectúan anualmente a esos países le cuestan al erario alrededor de 7 mil millones de dólares.

Ya descendieron en Caracas caudillos populistas del mundo entero como los presidentes de Irán, Argentina Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Bielorrusia, dirigida por el último jefe de la era soviética en el poder. Todos ellos tratarán de que se sostenga el régimen de su aliado y que en las elecciones que se celebren en un mes resulte vencedor el sucesor elegido por Chávez Nicolás Maduro, leal lacayo de los cubanos.

Aún si Maduro, ex-chofer de autobús y militante del ala más extremista del muégano político que creó Chávez, lograra ganar por las buenas o por las malas la elección presidencial y consolidara su posición como sucesor del demagogo, el deterioro de la situación financiera de Venezuela no le permitirá seguir por la misma trayectoria.

No alcanza el dinero: Venezuela necesita importar bienes y servicios por alrededor de 55 mil millones de dólares, que fue el nivel alcanzado en 2012. Su barril de petróleo se vende hoy en 104 dólares y el país tendría que vender 1,450,000 barriles diarios de crudo sólo para pagar sus compras foráneas.

La producción venezolana según cifras de la OPEP es de 2.4 millones diarios, a lo que hay que sustraer 700 mil barriles que se venden domésticamente al increíble precio de 13 centavos mexicanos por litro de gasolina. Los ingresos por 400 mil barriles más hay que restarlos pues ya están comprometidos –pagados y gastados- para China.

Una vez deducidos los 100 mil barriles que se le regalan a Cuba y a otros aliados –no es público el precio, si hay alguno, o el valor de la contraprestación en médicos y soldados cubanos en Venezuela-, se alcanza una cifra que es 150 mil barriles, inferior a la necesaria sólo para pagar importaciones.

Habremos de ver qué pasa en Venezuela pero es aterrador que en países ricos como Italia, surjan candidatos como el cómico Beppe Grillo que con propuestas como la de adoptar semanas laborales de 20 horas –pagadas como si fueran de 40- pretendan emular a los populistas latinoamericanos. ¡Qué horror!

• Populismo • Venezuela • Socialismo • Totalitarismo

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