Pesos y contrapesos
Jun 12, 2013
Arturo Damm

Lo importante es la competitividad no la productividad

¿Qué se necesita para que el aumento en la productividad se traduzca en mayor competitividad? La mayor competencia posible entre los oferentes. ¿De quién depende? Del gobierno.

El Gobierno Federal puso en marcha un programa cuyo objetivo es democratizar la productividad, por lo cual hay que entender (¡qué ganas de usar términos de la política -democratizar- en ámbitos de la economía -productividad-), si es que lo he entendido bien, elevar la productividad en la producción de bienes y servicios, productividad definida como la capacidad para hacer más con menos, productividad que ante la escasez, comenzando por la de los factores de la producción, se vuelve un mandato imperativo, impuesto precisamente por la escasez.

De entrada nadie en su sano juicio se puede oponer a la productividad, y mucho menos a los aumentos en la misma. Sin embargo, cara al bienestar de los consumidores, mismo que depende de que se les ofrezcan bienes y servicios al menor precio posible, con la mayor calidad posible, y con el mejor servicio posible, lo que importa es la competitividad, definida como la capacidad para hacerlo, en términos de precio, calidad y servicio, mejor que los demás, siendo los demás la competencia que determinado oferente enfrenta en el mercado. La competitividad es resultado de la competencia.

En muchos casos el aumento en la competitividad pasa por el incremento en la productividad, por ejemplo: la empresa que reduce sus costos de producción (aumento en la productividad) es capaz de reducir el precio al que ofrece su producto (aumento en la competitividad), sigue obteniendo la misma ganancia (si el costo de producción se reduce un 10 por ciento, y el precio también, entonces la ganancia sigue siendo la misma), y beneficia al consumidor (quien compra más barato y, por lo tanto, puede comprar más y/o ahorrar más).

¿Qué se necesita para que el aumento en la productividad (menores costos de producción) se traduzca en mayor competitividad (menores precios), siempre en beneficio de los consumidores (menores precios igual a mayor consumo y/o más ahorro, igual a mayor bienestar hoy y/o mañana)? La mayor competencia posible entre los oferentes. ¿De qué manera se consigue esto último? Permitiendo que todo aquel, nacional o extranjero (ojo: lo que importa es la competencia, no la nacionalidad del competidor), que quiera participar en algún sector de la actividad económica, o en algún mercado de la economía, lo pueda hacer. ¿De quién depende que tal participación sea posible? Del gobierno, único con el poder necesario para limitar o prohibir tales participaciones, tal y como lo hace hoy en día en, por ejemplo, la industria energética (petróleo y electricidad).

Lo que el gobierno debe promover, más que la productividad (esa, dado el interés de cualquier productor de reducir sus costos para ganar más, se “promueve” sola), es la competitividad, para lo cual, lo único que debe hacer, es permitir que todo aquel, nacional o extranjero, que quiera participar, en algún mercado de la economía, o en algún sector de la actividad económica, lo pueda hacer (comenzando por la industria de la energía, hoy monopolizada por el gobierno), y que lo pueda hacer sin la recepción de ningún privilegio otorgado por el gobierno.



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Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

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