JUEVES, 4 DE JULIO DE 2013
El dogma de Pemex

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“El dogma en México sobre el monopolio petrolero es tan fuerte como el que ha llevado a los saudiárabes a prohibir que las mujeres manejen o a los estadounidenses a oponerse al control de armas.”


Los países suelen tener ciertos dogmas que rebasan cualquier razonamiento. Lo curioso es que quienes están en otros lugares se dan cuenta del dogma, pero no quienes lo viven de manera cotidiana.

Los saudiárabes, por ejemplo, consideran perfectamente natural que no se permita a las mujeres conducir automóviles. Los estadounidenses se sienten insultados cuando alguien sugiere limitar la libertad de compra o posesión de armas. Los mexicanos se ofenden, en cambio, cuando alguien argumenta a favor de la inversión privada en la industria petrolera.

La verdad es que todos son dogmas. Las mujeres no sólo saben conducir sino que lo hacen mejor que los hombres, lo cual queda de manifiesto en las cifras estadísticas que compilan las compañías de seguros. A pesar de lo que piensan los estadounidenses, por otra parte, la libertad de comprar y poseer armas no ha reducido sino aumentado la violencia en la Unión Americana.

Sin duda mis lectores han asentido con convicción ante la presentación de los dogmas de Arabia Saudita y Estados Unidos. Pero si usted es como el 68 por ciento de los mexicanos, seguramente piensa que la prohibición a la inversión privada en la industria petrolera es eminentemente racional. Si lo fuera, empero, México no sería el único país del mundo, junto con Corea del norte, en prohibir esta inversión.

No hay nada intrínsecamente perverso en la inversión privada en la industria petrolera. De hecho, los países del mundo que tienen empresas estatales en este ramo de actividad, como Noruega o Brasil, la permiten sin problemas. Incluso Cuba y Venezuela, con sus gobiernos comunistas, tienen inversión privada en petróleo. Algunos de los países con industrias petroleras más exitosas, como Estados Unidos o Canadá, simplemente no tienen empresas estatales en este campo.

¿Beneficia a la población tener un monopolio petrolero? La experiencia que tenemos nos dice que no. Del monopolio petrolero se han beneficiado muchos políticos, que han colocado a sus familiares y amigos en la nómina de Pemex, al grado de volver a la empresa absurdamente obesa e ineficiente. También se han beneficiado los líderes sindicales, que se han vuelto riquísimos en la paraestatal, pero no la mayoría de los mexicanos.

Mucho nos dicen los políticos que el saqueo sistemático de Pemex por el gobierno federal nos ha beneficiado, pero en realidad ha sido perjudicial. Los recursos que se le han quitado a la empresa se han malgastado, pero además han permitido que gobiernos sucesivos eviten hacer una reforma fiscal de fondo que habría obligado a todos los mexicanos a pagar impuestos justos. El dinero que debería haberse utilizado para inversión productiva se ha empleado para subsidiar a algunos grupos de privilegiados.

Pemex es propiedad de todos los mexicanos. Nos conviene que se maneje como una empresa privada que maximice sus utilidades y nos beneficie a los accionistas. La experiencia nos demuestra que la inversión productiva genera actividad económica y empleos. Pero el dogma en México sobre el monopolio petrolero es tan fuerte como el que ha llevado a los saudiárabes a prohibir que las mujeres manejen o a los estadounidenses a oponerse al control de armas.

• Petróleo • Reforma energética

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