VIERNES, 12 DE JULIO DE 2013
Impuesto Único a las Ventas: Adenda (IV)

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“La inflación es un fenómeno monetario, ¡no tributario!, consecuencia de políticas monetarias inflacionarias, y la introducción de un impuesto en cascada, si el banco central no practica una política monetaria inflacionaria, no es ocasión de inflación.”


Una de las principales críticas que se le hace al Impuesto Único a las Ventas, IUV (al que tal vez resultaría mejor llamarlo Impuesto Único a las Compras, IUC, razón por la cual, y por lo pronto, queda en IUV/IUC), es que se trata de un impuesto en cascada, y por ello causa de inflación, lo cual quiere decir que cada uno de los contribuyentes que ya lo pagó a la hora de comprar tratará de recuperarlo a la hora de vender, para lo cual aumentarán el precio de lo que ofrecen, de tal manera que, si todos actúan así, el resultado será un aumento en cascada de los precios –inflación-, todo lo cual, poniendo el punto sobre la i, no es cierto, y no lo es por las dos razones ya explicadas en entregas anteriores.

Primera, y suponiendo que no hay dinero atesorado del cual poder echar mano para pagar todas las mercancías más caras, si la cantidad de dinero que se intercambia no aumenta al momento en el cual todos quieren aumentar el precio de lo que ofrecen, dado que no hay más dinero para intercambiar, no hay manera de que todos los precios aumenten, y si unos aumentan otros, necesariamente, bajarán, por lo que la inflación, definida como el alza general, sostenida y dispareja de los precios, no se da, comenzando por el hecho de que dicha alza de precios no fue general, primera característica de la inflación.

Segunda, y suponiendo que al momento en el cual todos quieren aumentar los precios de lo que ofrecen, con el fin de “pasarle” el impuesto a otro, sí aumenta la cantidad de dinero, de tal manera que sí hay más medio de intercambio para poder comprar todos los bienes y servicios a un precio mayor, entonces, y por ello mismo, todos los precios aumentarán, por lo que en este caso sí habrá inflación. ¿O no? No, claro que no, ya que la definición de inflación es alza general, sostenida y dispareja de los precios, y en este caso, si bien hay un alza general, no la hay sostenida, sino de una sola vez. ¿Cuántas veces aumentarán los precios, si la causa de ese aumento es la intención de “pasarle” a otro el pago del impuesto, mismo que se introdujo sólo una vez? Solamente una vez, por lo que no se cumple con una de las características de la inflación, la de ser un alza sostenida de precios. Además, si lo anterior –que cada uno le “pase” el impuesto a otro– fuera posible, al final de cuentas todos acabarían pagando el impuesto, menos el consumidor final, quien por serlo ya no vende.

La inflación es un fenómeno monetario, ¡no tributario!, consecuencia de políticas monetarias inflacionarias, y la introducción de un impuesto en cascada, si el banco central no practica una política monetaria inflacionaria, no es ocasión de inflación, y si practica dicha política la inflación será el resultado de esa política, no del impuesto, debiendo distinguir claramente lo uno de lo otro.

• Reforma fiscal • Política fiscal • Impuestos • Serie: Reforma fiscal y progreso económico

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