VIERNES, 9 DE AGOSTO DE 2013
El espantajo de la privatización

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“Quienes viven de los monopolios estatales y sindicales son vivillos que tratan de ocultar su interés por mantener los privilegios en los monopolios diciendo que todas las reformas estructurales son privatizadoras.”


Muchos izquierdistas de buena fe rechazan todo lo que huela a privatización. Esa posición beneficia a quienes viven de los monopolios estatales y sindicales. Esos vivillos tratan de ocultar su interés por mantener los privilegios en los monopolios diciendo que todas las reformas estructurales son privatizadoras. Quienes venden plazas y los miles que reciben sueldos de maestros sin dar clases, difunden que la reforma educativa significa privatizar la educación, por el hecho que obliga a los maestros a tomar un examen y condiciona sus plazas a que demuestren su capacidad para enseñar.

En el caso de la reforma energética, los líderes y contratistas privados que saquean impunemente a PEMEX,  apoyan el mito de que la reforma energética busca privatizar PEMEX, siendo que en ninguna parte de esa reforma se contempla vender PEMEX, sólo abrirla a la inversión privada, como en Brasil o Colombia, lo que implica una mayor transparencia y que los contratistas que ahora reciben millones de dólares, saquen o no petróleo en las perforaciones, reciban dinero de PEMEX con relación en el éxito obtenido.

Hay quienes identifican como privatizadora la reforma laboral, que implica mayor flexibilidad en la contratación y menos cargas en la liquidación. Esa reforma fomentará, de completarse con otros cambios en los juicios laborales, la creación de más empleos formales entre las millones de micro, pequeñas y medianas empresas, que representan el 99% del total.

La palabra privatización es utilizada como el “coco” por los grupos que lucran con los monopolios estatales y sindicales. Esos grupos difunden el mito de la privatización para dificultar las reformas necesarias, que si las concluyen como las recomendamos en el libro Reformas estructurales, serán detonadoras de la creación de más y mejores empleos.

Los líderes, funcionarios y contratistas privados corruptos, que urden negocios a la sombra de los monopolios estatales y privilegios laborales, saben que las reformas estructurales reducirán su impunidad y las oportunidades para saquear los recursos públicos, por ello se oponen a su aprobación y usan como el espantajo la privatización.

• Reformas estructurales • Demagogia • Buscadores de rentas • Monopolios

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