Pesos y contrapesos
Ene 20, 2014
Arturo Damm

Reformas y expectativas de crecimiento (II)

Con reformas estructurales de por medio, y a mediano plazo, ¿Lograremos un mayor crecimiento de la producción de bienes y servicios y, por ello, de la economía mexicana?

El objetivo general de la reformas estructurales que se aprobaron el año pasado, desde la energética hasta la de telecomunicaciones, desde la financiera hasta la laboral, es lograr, a mediano plazo (de manera inmediata resulta imposible), un mayor crecimiento de la economía mexicana, medido a partir del comportamiento de la producción de bienes y servicios, es decir, del Producto Interno Bruto, el PIB, que entre 1953 y 1982 registró un crecimiento promedio anual del 6.5 por ciento, para crecer, también en promedio anual, al 2.3 por ciento entre 1983 y 2012 (sin olvidar que para el 2013 se estima un crecimiento de solamente el 1.3 por ciento).

 

La pregunta es si, reformas estructurales de por medio, y a mediano plazo, lograremos un mayor crecimiento de la producción de bienes y servicios y, por ello, de la economía mexicana. La respuesta la podemos buscar en la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, que mes tras mes levanta y publica el Banco de México, y en la cual encontramos la expectativa del crecimiento promedio anual del PIB para los próximos diez años, siendo que, según los datos de la encuesta del pasado mes de diciembre, el crecimiento promedio anual del PIB en los próximos diez años será del 4.0 por ciento. ¿Qué significa tal cifra? Que los economistas encuestados por el banco central no esperan un impacto espectacular de las reformas estructurales sobre el crecimiento de la economía mexicana, medido este por el crecimiento de la producción de bienes y servicios, afirmación que, a la luz de lo dicho en el sentido de que entre 1983 y 2012 la economía creció en promedio anual 2.3 por ciento, parece falsa, ya que un 4.0 por ciento de crecimiento representa un aumento, en la tasa de crecimiento del PIB, del 73.9 por ciento, incremento considerable. Entonces, ¿por qué afirmo que los economistas encuestados por el Banco de México no esperan un impacto espectacular de las reformas estructurales sobre el crecimiento de la economía mexicana? Me explico.

 

Supongamos, por la recesión de aquel año, al 2009 como un año parteaguas, de tal manera que, en materia de crecimiento, podemos hablar de un antes y un después, y consideremos los cuatro años anteriores y los cuatro posteriores. Entre 2005 y 2008 el crecimiento promedio anual del PIB fue del 3.2 por ciento. En 2009, el año de la recesión, el PIB decreció 4.7 por ciento. Entre 2010 y 2013 (estimando para 2013 un crecimiento del PIB del 1.3 por ciento) el crecimiento promedio anual de la economía mexicana fue, ¡sin reformas estructurales!, del 3.6 por ciento. Dada esta última cifra, ¿tengo o no razón al afirma que con una expectativa de crecimiento del PIB, para los próximos diez años, del 4.0 por ciento en promedio anual, los economistas encuestados por el Banco de México no esperan un impacto espectacular de las reformas estructurales aprobadas sobre el crecimiento futuro de la economía mexicana? Y si tengo razón, ¿a qué se debe?



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