VIERNES, 14 DE MARZO DE 2014
Oceanografía, o el capitalismo de compadres

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“Si imprimir dinero ayudase a la economía, falsificar moneda debería ser legal.”
Brian Wesbury

Arturo Damm







“¿Qué es lo que hace posible el capitalismo de compadres? El acercamiento, siempre ilícito, entre quien, desde el sector empresarial, está dispuesto a comprar favores y quien, desde el gobierno, está dispuesto a venderlos.”


Hay que tener clara la diferencia entre el verdadero empresario y el negociante de privilegios (favores, concesiones, subsidios, apoyos, etc.). El primero es el que, a golpes de productividad (hacer más con menos: reducir costos de producción) y de competitividad (hacerlo mejor que los demás: ofrecer a menor precio), ¡sin ningún privilegio del gobierno!, sirve al consumidor en mercados lo más competidos posibles. El segundo es el que, gracias a sus contactos con el gobierno, y por lo tanto a golpes, no de productividad y competitividad, sino de compra de favores a quienes están dispuestos a venderlos, logra hacer negocios, a partir de los privilegios alcanzados (que pueden ser legales o ilegales, aunque en ambos casos son injustos).

Buen ejemplo del negociante de privilegios lo tenemos en quienes encabezaron la empresa Oceanografía, contratista de Pemex, a la que se imputa más de una “irregularidad”, ejemplo de lo que se llama capitalismo de compadres, que no es otra cosa más que el esquema que hace posible que estos tratantes de privilegios hagan negocios al margen de las reglas del juego del libre mercado, ¡del verdadero libre mercado!, que es libre, antes que por cualquier otra razón, porque sus participantes, tanto por el lado de la oferta, como de la demanda, están libres de cualquier tipo de privilegio otorgado por el gobierno, otorgamiento de privilegios que, cuando son ilegales (porque los hay avalados por la ley, y por lo tanto legales), permiten el amasamiento de una fortuna, sin que necesariamente se haya creado la riqueza correspondiente, lo cual solamente es posible, al final de cuentas, por medio del robo.

¿Cuánto capitalismo de compadres hay en México? ¿Cuántas de las empresas grandotas que operan en México (y no confundamos lo grandote con la grandeza), algunas de las cuales ya están siendo declaradas como preponderantes en su mercado, y por ello sujetas a regulaciones asimétricas (tratadas de manera distinta en comparación con el resto), son el resultado de ese capitalismo de compadres –que es, según Wikipedia, el término que describe una economía supuestamente capitalista en la que el éxito en los negocios depende de una estrecha relación entre los empresarios y los funcionarios gubernamentales– que, si hemos de usar los términos con propiedad, debe llamarse mercantilismo de compadres, sin olvidar que todo mercantilismo es de compadres, haciéndose favores unos a otros con el fin de obligar al consumidor a pagar un precio mayor por una menor calidad?

¿Y qué es lo que hace posible ese capitalismo de compadres? El acercamiento, siempre ilícito, entre quien, desde el sector empresarial, está dispuesto a comprar favores y quien, desde el gobierno, está dispuesto a venderlos, tal y como parece que sucedió en el caso de Oceanografía. ¿Cómo acabar con este capitalismo de compadres? Separando la economía de la política, de la misma manera que está separada la religión del Estado, lo cual supone, de entrada, la eliminación de toda empresa paraestatal. ¿Con quién practicó Oceanografía el capitalismo de compadres? Con Pemex, empresa del gobierno, empresa paraestatal.


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