Pesos y contrapesos
May 12, 2014
Arturo Damm

Piketty: Desigualdad y pobreza (III)

El problema es la pobreza, no la desigualdad. La solución es la creación de riqueza, no su redistribución. La clave es la inversión privada, no el gasto gubernamental.

¿Cuál es el problema: desigualdad de ingresos o pobreza, es decir, incapacidad para, por medio de un trabajo productivo, generar ingreso suficiente? Esta pregunta, en torno a la cual han girado los últimos Pesos y Contrapesos, viene a cuento por el más reciente libro del socialista francés Thomas Pikkety, El capital en el siglo XXI, en el cual vuelve a su tema favorito, la desigualdad de ingresos, en la cual encuentra un grave problema que hay que solucionar, solución que obviamente parte de la redistribución del ingreso (el gobierno quitándole a A, vía el cobro de impuestos, lo que es de A, para darle a B, vía el gasto gubernamental, sobre todo el llamado gasto social, lo que no es de B), todo lo cual daría como resultado un menor gasto de los particulares y un mayor gasto del gobierno.

En concreto Pikkety propone, uno, un impuesto de hasta el 85 por ciento al ingreso de los ricos y, dos, un gasto gubernamental de hasta 66 por ciento del PIB, lo cual es, en el caso del impuesto, injusto y, en el caso del gasto del gobierno, ineficaz.

Injusticia. ¿Qué justifica que, al margen de cuál sea tu ingreso, y al margen de en qué y cómo gaste el gobierno ese dinero, el recaudador te obligue a entregarle el 85 por ciento de tu ingreso? Nada, absolutamente nada. Lo que propone Pikkety, como todo buen socialista (es decir: como todo aquel que pretende hacer el bien con los bienes ajenos, creyendo que el ingreso y la riqueza de los demás está allí, a su disposición, para redistribuirla como mejor le parezca), es un robo con todas las de la ley, una expoliación legal, que no por legal deja de ser injusta, una violación al derecho de propiedad privada.

Ineficacia. Si un mayor progreso económico depende de un mayor gasto gubernamental, ¿por qué no llevar éste al 100 por ciento del PIB, de tal manera que sólo el gobierno gaste? Pikkety propone que dicho gasto llegue hasta 66 por ciento del PIB (que dos de cada tres pesos del ingreso generado en la economía los gaste el gobierno), si eso es bueno, ¿por qué no aspirar a algo mejor, digamos, un 75 por ciento? Realizadas sus tareas esenciales (garantizar seguridad, impartir justicia, ofrecer bienes y servicios públicos, y ordenar la convivencia en los espacios públicos), peso sobre peso, quién gasta mejor, dándole a los recursos escasos su mejor uso posible, ¿los particulares o el gobierno? Pikkety cree que el gobierno. Pikkety se equivoca.

El problema es la pobreza, no la desigualdad. La solución es la creación de riqueza, no su redistribución. La clave es la inversión privada, no el gasto gubernamental.



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El punto sobre la i

Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

Miguel Ángel Boggiano
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