VIERNES, 1 DE AGOSTO DE 2014
Populismo salarial (II)

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“Los pobres nos facilitan el acceso al Cielo. Ya desde ahora son el tesoro de la Iglesia. Nos muestran la riqueza que no se devalúa nunca, la que une la Tierra y el Cielo, y por la que verdaderamente vale la pena vivir: el amor.”
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“¿Qué es lo justo? Que al trabajador se le remunere según lo que necesita o que se le pague en función de lo que produce.”


En economía, sobre todo en los mercados, laborales incluidos, lo único que vale es lo que se puede, no lo que se necesita, no lo que se quiere. Se logra lo posible, no lo deseable, no lo ideal. El mundo de la economía es el de los hechos, no el de los deseos, hechos que pueden mejorar, ¡claro que sí!, pero sin olvidar que la mejora nunca es gratis y que en muchos casos cuesta mucho. En el mundo de la economía todo cuesta, no hay tal cosa como una cena gratis o, para entrar en el tema, un salario digno, como lo quieren los panistas, que alcance, como lo señala el artículo 123 constitucional, para la correcta satisfacción de las necesidades en los órdenes, material, social y cultural.

El salario no se determina, ¡no se puede determinar!, en función de las necesidades del trabajador (lo ideal), sino en función, de entrada, de su productividad (el hecho), razón por la cual lo establecidos en el artículo 123 constitucional, así como la pretensión del PAN, todo lo cual hace referencia a la obligación del patrón de pagar un salario suficiente para la satisfacción de las necesidades del trabajador y su familia, son un disparate. Pongo un ejemplo.

Supongamos, uno, que un trabajador genera, participando en la producción de bienes y servicios, y por lo tanto en la creación de riqueza, el equivalente a 100 pesos diarios, y que, por lo tanto, su salario es de 100 pesos al día. Supongamos, dos, que para satisfacer correctamente sus necesidades, y las de sus dependientes económicos, necesita 150 pesos diarios, por lo que su salario no le alcanza. Supongamos, tres, que por ley el patrón se ve obligado a pagarle a dicho trabajador, no según su productividad (100 pesos) sino según sus necesidades (150 pesos). El trabajador, según su productividad, ¿genera las condiciones para que se le paguen los mentados 150 pesos? No. Si se le pagan, ¿de dónde salen los recursos? O del salario de alguien más, a quien, o se le pagará menos de lo que debería pagársele, o a quien se le despedirá; o de las ganancias del patrón, quien ganará menos de lo que debería ganar, todo lo cual es injusto, con lo cual llegamos a un tema central en todo este asunto del salario: el de la justicia.

¿Qué es lo justo? Que al trabajador se le remunere según lo que necesita o que se le pague en función de lo que produce. Los políticos idealistas (como los panistas que proponen el salario digno) creen que lo justo es lo primero. Los economistas realistas (como el que esto escribe) sabemos que lo justo es lo segundo. Y lo posible.

Continuará.

• Populismo • Productividad / Competitividad • PAN • Salario mínimo

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