MIÉRCOLES, 19 DE NOVIEMBRE DE 2014
Empleo, ¿cómo vamos?

Usted cree que en estos momentos México es...
Un país estable y sin crisis
Un país en bancarrota



“La democracia totalitaria cree que el poder de la mayoría (que nunca es la voluntad de todos) es absoluto y que ella, por definición, actúa por el bien del conjunto, representa la verdad y no puede errar. Dicho poder público no tiene limitaciones.”
Lucía Santa Cruz

Arturo Damm







“¿El desempleo aumentó o disminuyó?”


Lo he escrito varias veces: el desempeño económico de un país debe medirse a nivel de la economía familiar, en función del bienestar de las familias, que depende de la cantidad y la calidad de los bienes y servicios de los que pueda disponer, lo cual a su vez depende del ingreso que sea capaz de generar, lo cual a su vez depende, no de manera suficiente, pero sí necesaria, del trabajo, en sus dos dimensiones: cuantitativa (que haya trabajo para todo aquel que esté dispuesto a trabajar) y cualitativa (que sea lo suficientemente productivo como para generar un ingreso que alcance, por lo menos, para satisfacer correctamente las necesidades básicas de los miembros de la familia). Si se logra lo primero no habría más desempleo que el friccional (el de quien se encuentra temporalmente desocupado entre trabajos) y si se consigue lo segundo no habría pobreza (todo mundo satisfacería correctamente sus necesidades básicas).

¿Cómo vamos, en México, en materia de empleo, sobre todo en su dimensión cuantitativa? Comparemos. Entre enero y septiembre de 2012, antes del “atorón”, se crearon, en el sector formal de la economía, según los trabajadores dados de alta en el IMSS, 682 mil 760 nuevos puestos de trabajo, lo que representó un aumento, en comparación con el mismo período de 2011, del 4.4 por ciento. A lo largo de los nueve primeros meses del 2013, el año del “atorón”, la creación de empleos formales sumó 446 mil 802, lo cual significó un aumento, con relación al año anterior, de 2.8 por ciento, una baja, en la tasa de crecimiento, del 36.4 por ciento. Entre enero y septiembre de este año se crearon, en el sector formal de la economía, 655 mil 032 nuevos empleos, lo que supuso un incremento de 4.0 por ciento, una alza, en la tasa de crecimiento, del 42.9 por ciento, datos que no pocos han usado para mostrar la recuperación, después del “atorón”, del empleo, recuperación que, ateniéndonos nada más a estos datos, está muy clara, momento de recordar que éstos no son los únicos datos, y ni siquiera los más importantes, para medir el desempeño del empleo. Hay que considerar, además, la tasa de desempleo.

A lo largo del primer trimestre del año la tasa de desempleo abierto, como porcentaje de la población económicamente activa (todos los mayores de 14 años que buscan trabajo: si lo encuentran se vuelven población ocupada; si no lo encuentran, y siguen buscando, se vuelven población desocupada), fue del 4.80. Durante el segundo trimestre aumentó a 4.87, y a lo largo del tercero llegó a 5.24, pese al aumento –4.0 por ciento– en la creación de empleos formales que, obviamente, fueron insuficientes: el desempleo aumentó.


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