VIERNES, 10 DE ABRIL DE 2015
Liderazgo en duda

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“Si imprimir dinero ayudase a la economía, falsificar moneda debería ser legal.”
Brian Wesbury

Manuel Suárez Mier







“Los verdaderos obstáculos para el continuado poder hegemónico de EU son de índole doméstica. ”


Con motivo de la reunión de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM) en Washington, parece oportuno revisar la controversia que se da en estos días sobre el papel hegemónico global que ha tenido Estados Unidos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, y si está por disiparse o todo lo contrario.

En el ámbito financiero, la decadencia del sistema económico establecido por EU a partir de 1944 –que no necesariamente implica el ocaso de EU- se manifiesta con el surgimiento del Banco Asiático para Inversión en Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés), que es una especie de nuevo BM promovido por China.

EU no apoya la creación del AIIB pues duda de su transparencia y buen manejo, y trató de persuadir a sus aliados de no sumarse a la iniciativa china, lo que llevó a numerosos y sonados fracasos: prácticamente todos los países de Europa, incluido el Reino Unido, Asia y el Cercano Oriente serán socios fundadores.

Una razón para crear nuevas entidades alentadas por los países emergentes, con China a la cabeza, es la recalcitrante negativa del ala conservadora del Congreso de EU a autorizar las reformas aprobadas en 2011 por el FMI y el BM para ampliar su capital y reasignar cuotas y poder, de manera más acorde con la correlación global de fuerzas prevaleciente hoy, bien distinta a la que existía al final de la guerra.

Al celebrarse la conferencia de Bretton-Woods que creó el FMI y el BM en 1944, EU generaba el 50% del producto bruto global. Hoy, dependiendo de la cotización del dólar, su participación es del 20% al 25%, mientras China tiene un tamaño económico comparable y muchas naciones que no pintaban al término de la guerra, hoy están entre las más grandes del mundo.

Sin embargo, el debate sobre la hegemonía global de EU y sus rivales va más allá del ámbito financiero, como se aprecia en dos libros de reciente aparición. Mi colega Amitav Acharya escribió El fin del orden mundial estadounidense que sustenta, como mencioné arriba, el declive del sistema liberal mundial patrocinado por EU.

Por su parte, el reconocido politólogo global de Harvard Joseph Nye pregunta en su texto titulado ¿Se terminó el siglo norteamericano? cuál es una alternativa realista para remplazar a EU como el poder hegemónico económico y militar del mundo.

Ciertamente Europa, en recesión y crisis monetaria, con una población que se encoje de manera alarmante –en 1900 el 25% de los habitantes del globo eran europeos, en 2060 serán solo el 6%-, y con una dependencia absoluta del poderío militar de EU, no parece una opción viable para restaurar su hegemonía de antaño.

Para 2025 India será el país más poblado de la tierra pero no es imaginable, salvo que se aliara con China lo que es virtualmente imposible, que un país con 37% de analfabetas y un sistema económico y financiero aún por consolidar, remplace a EU.

China, que muchos creen será la siguiente potencia dominante, cuenta ya con el ejército más grande del mundo y su economía superará pronto a la de EU, pero está muy lejos de alcanzarlo en riqueza y refinamiento tecnológico, y quizá nunca lo consiga pues su demografía se interpone: para 2030 tendrá más ancianos que niños.

Hay que subrayar que Japón, que hace apenas un cuarto de siglo era la nación que iba a superar a EU inminentemente y cuya economía parecía imparable, entró desde entonces en una crisis de la que no se recupera, y hoy ya no es opción alternativa.

Los verdaderos obstáculos para el continuado poder hegemónico de EU son de índole doméstica. Su disfuncionalidad política que impide ajustar las estructuras del FMI y el BM al mundo contemporáneo, también se erige como el principal obstáculo para ultimar tratados comerciales, como la Alianza Transpacífica (TPP) o el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea (TIIP, por sus siglas en inglés).

En este caso, quienes se oponen a todo lo que huela a libre comercio son los aliados políticos del Presidente Barack Obama del Partido Demócrata, que cada vez se corre más hacia la izquierda y adopta posturas de cerrazón aislacionistas.

El dogmatismo presidencial de Obama, incapaz de negociar y decidido a actuar por decreto ejecutivo que lo enfrenta ya al poder judicial, y un Congresos dividido, sectario e intransigente en ambos extremos del espectro ideológico, se combinan para amenazar la hegemonía de EU, lo que sin alternativas de remplazo manifiestas plantea severos riesgos para la estabilidad económica y política global.


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