VIERNES, 24 DE ABRIL DE 2015
Corrupción y economía

¿Usted considera que sí hay ciertos productos cuyos precios se deberían controlar/congelar?
No
No sé



“Por supuesto que la paz es el respeto al derecho ajeno, en eso todos estamos de acuerdo. En lo que nadie está de acuerdo es en cuál es el derecho ajeno.”
Jorge Ibargüengoitia

Arturo Damm







“¿Qué tan eficaz resultará el Sistema Nacional Anticorrupción para luchar contra las prácticas deshonestas, tanto del funcionario gubernamental como del ciudadano, siendo que ambos son, en materia de corrupción, agentes complementarios.”


Según Transparencia Internacional, en materia de corrupción México ocupa, entre 175 naciones, el lugar 103. Mal. Entre los 34 países que integran la Organización para la Cooperación y del Desarrollo Económico, a la que pertenece México, en materia de corrupción México ocupa el último lugar. Nuevamente mal. Según el Fondo Monetario Internacional, ¡y la lógica más elemental!, a mayor corrupción menos inversión extranjera directa, que es la que apuntala y/o abre empresas, produce bienes y servicios, crea empleos y genera ingresos, inversión indispensable para el crecimiento económico. Según el Fondo Monetario Internacional los países más corruptos dejan de recibir hasta un 5 por ciento de inversión extranjera directa, lo cual para México representó, el año pasado, 1,128 millones de dólares, algo que, en un país con resultados tan mediocres en materia de crecimiento (2.3 por ciento en promedio anual en los últimos 30 años), no debe permitirse.

A mayor corrupción menos inversión directa, y a menos inversión directa menor crecimiento, razón por la cual hay que aplaudir la aprobación, en el Congreso de la Unión (faltan los estados), del Sistema Nacional Anticorrupción, y preguntarnos qué tan eficaz resultará para luchar contra las prácticas deshonestas, tanto del funcionario gubernamental como del ciudadano, siendo que ambos son, en materia de corrupción, agentes complementarios. La pregunta es pertinente porque la causa de la corrupción no se encuentra en la “naturaleza corruptible y corruptora” del ser humano, sino en la “ocasión para practicar la corrupción”, ocasión que es múltiple, siendo una buena muestra de ello la sobrerregulación en el ámbito de la actividad económica, que provoca que sea más barato, sobre todo en términos de tiempo (y no olvidar que time is money), dar mordida que cumplir con la regulación. Si no se elimina la sobrerregulación, ocasión para practicar la corrupción, y por lo tanto causa de esta, ¿se está combatiendo eficazmente la corrupción? No, claro que no.

Si solo se castiga el efecto (el acto corrupto), sin eliminar su causa (la sobrerregulación), la eficacia será menor.


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