LUNES, 18 DE MAYO DE 2015
Los jornaleros de San Quintín y los demagogos de la izquierda

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“Lo que sacará de la miseria a los jornaleros es más y mayor inversión, mejor uso de la tecnología, y sobre todo, una mejor educación y capacitación para el trabajo. Todo lo demás es pura demagogia.”


El conflicto entre los jornaleros y empleadores en el valle de San Quintín, en Baja California, trae varias lecciones que aprender sobre economía.

Cuando se dan estos conflictos laborales, salen de sus madrigueras los marxistas ignorantes de los principios económicos fundamentales. Se echan sus rollos y peroratas demagógicos sobre la lucha de clases, la plusvalía y la explotación capitalista. Hablan del fin del sistema y de la liberación del hombre. Desmemoriados que son como buenos marxistas, se les olvida que es precisamente en los regímenes comunistas en donde los hombres son oprimidos por el nefasto Estado burocrático y el planificador benevolente, ese que es el dueño de los medios de producción y que no permite a nadie, más que a los burócratas vividores, acumular activos y riquezas (basta ver la miseria del pueblo cubano y norcoreano, que lidia con la opulencia de sus gobernantes comunistas).

También le sale su “corazoncito de izquierda” a varios periodistas famosos (dizque líderes de opinión) y nos hablan de “los 500 años de explotación” de los jornaleros, que los jornaleros han sido oprimidos y explotados “en toda la historia de la humanidad”, como si no supieran que hace dos siglos se desmanteló el imperio español en el continente americano, como si no supieran que fue la gran revolución industrial inglesa (sí, el capitalismo, la propiedad privada de los medios de producción, aunque les duela) la que sacó de la miseria a cientos de miles de campesinos británicos (y que no me salgan que eso se debió a los sindicatos, porque no es cierto, los sindicatos sólo sirven a los intereses de sus líderes aquí y en china). 

Estos seudo periodistas son una verdadera plaga para difundir las mentiras que como pericos repiten los marxistas y la izquierda ignorante latinoamericana. Ojalá leyeran el libro “El perfecto idiota latinoamericano de Vargas Llosa y Montaner. Ojalá no se tragaran las mentiras de otro ignorante escritor en materia de economía como lo es Galeano y su basura de “las venas abiertas en América Latina”.

Y como siempre, los trabajadores en su enorme mayoría sólo quieren regresar a sus labores, que los dejen en paz estos demagogos y farsantes paladines de la justicia laboral.

Y lo peor, ya el gobierno metió sus narices y quiere “hacer justicia”, y exige que por decreto le doblen  el sueldo a los jornaleros. Así no nomás, de la noche a la mañana. Se les olvida que es mejor un empleo mal pagado que uno que no exista. Y por cierto, los sueldos de los jornaleros sobrepasan el salario mínimo y varios de ellos sólo ofrecen fuerza física y muchas veces no saben leer y escribir. La solución es la buena educación y la capacitación y no la demagogia de políticos y líderes adoctrinados en el funesto marxismo que llevó a la miseria y al asesinato a millones de seres humanos en todo el orbe.

A todos estos ignorantes y adoctrinados de la izquierda les recuerdo de qué depende el alza de los salarios. Ahí se los dejo, si son inteligentes cambiarán de opinión, aunque lo más seguro es que no, pues siempre es más fácil tragarse la mentira marxista que entender el mundo real que nos enseña la economía.

El salario depende principalmente de los siguientes factores:

El mercado de trabajo: cuando la oferta de mano de obra es escasa en relación al capital, la tierra y los demás factores de producción, los empresarios compiten entre sí para contratar a los trabajadores por lo que los salarios tienden a aumentar (checar la historia de países como los tigres asiáticos que hace unas cuantas décadas eran más pobres que México y hoy nos cuadruplican el PIB per cápita promedio). Mientras que cuando la oferta de mano de obra es relativamente abundante y excede la demanda, la competencia entre los trabajadores para conseguir uno de los escasos puestos de trabajo disponibles tenderá a reducir el salario promedio (cheque este punto señor López Dóriga, señora Merker y compañía).

La productividad: los salarios tienden a aumentar cuando crece la productividad. Esta depende en gran medida de la educación (formación de capital humano) y la calificación (habilidades y conocimientos como manejar una computadora y/o hablar un segundo idioma) de la mano de obra, pero sobre todo de la tecnología disponible. Los niveles saláriales de los países desarrollados son hasta cierto punto elevados debido a que los trabajadores tienen una alta preparación (educación y calificación) que les permite utilizar los últimos adelantos tecnológicos. Me extraña que algunos periodistas (bueno en realidad no me extraña, pues son víctimas de la educación que imparte el gobierno, aunque hayan estudiado, algunos de ellos, en universidades privadas, la educación estatista se mama en México más que la leche) se pregunten porque en Estados Unidos por el mismo trabajo se pagan salarios más altos. Se les olvida que el poder de compra de aquel país es mucho más alto que el nuestro, y que la productividad y disposición de tecnología es muy avanzada comparada con la agricultura mexicana. 

La capacidad de pago de la empresa: Desde el punto de vista de la empresa,  el criterio más importante para fijar los salarios es su capacidad económica para pagarlos. Si una empresa pagara salarios por encima de sus costos y capacidad de venta, simplemente quebraría. A los líderes sindicales, marxistas parasitarios y políticos les importa un cacahuate este criterio, pues nunca han emprendido una empresa y menos aún creado puestos de trabajo.

Es cierto que la condición de algunos jornaleros en México es muy dura laboralmente hablando (por cierto nadie los obliga a hacerlo, si eso pasara, entonces sería esclavitud y sólo este acto justificaría la intervención del Estado para evitarlo), pero hoy menos emigran a Estados Unidos y la mayoría de ellos proviene de los miserables y paupérrimos estados del sur de la república como son Guerrero, Chiapas y Oaxaca. Ellos prefieren mil veces estar en San Quintín, que en su tierra natal en donde escasean las inversiones privadas y los inversionistas privados. Prefieren el trabajo duro de los desiertos del norte que morirse de hambre en sus comunidades de origen (por eso se llevan hasta a sus niños y mujeres con ellos).

Si el “demonio” está en el norte, ¿por qué tantos trabajadores huyen del sur? Esto me recuerda a los que odian a los Estados Unidos y jamás quieren responder la pregunta sobre si el “imperio” es tan malo, ¿por qué millones de mexicanos, centroamericanos y cubanos viven y quien vivir en el vecino del norte?

Lo que sacará de la miseria a los jornaleros es más y mayor inversión, mejor uso de la tecnología, y sobre todo, una mejor educación y capacitación para el trabajo. Todo lo demás es pura demagogia de los políticos y de algunos periodistas que le hacen el juego a la izquierda ignorante.

• Problemas económicos de México • Demagogia • Productividad / Competitividad

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