VIERNES, 29 DE MAYO DE 2015
Los candidatos en EU

¿Cómo percibe usted el inicio del actual sexenio?
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Oscuro y amenazador



“El gran triunfo del liberalismo es lo que ha logrado en relación a la limitación del poder.”
Guillermo Cabieses

Manuel Suárez Mier







“Los candidatos demócratas, en general, se oponen a la libertad comercial y apoyan reformas migratorias que regularicen a los indocumentados mientras que los republicanos, de los que habrá por lo menos una docena más, suelen invertir tales preferencias.”


En comentando mi última columna, uno de mis lectores me pidió aclarar la posición de otros precandidatos presidenciales no sólo por lo que se refiere a la libertad de comercio, como lo hice con Hillary Clinton, sino ante otros temas de interés para México.

Resulta oportuno hacerlo pues esta semana se ensancha el número de precandidatos del Partido Republicano, que ya estaba abarrotado, y cuyo ingreso a la contienda jalará el debate hacia posiciones más radicales que son tan populares en las elecciones primarias.

Ello se debe a que los estados que organizan los primeros procesos para elegir candidatos (Iowa, New Hampshire, Carolina del Sur y Nevada) suelen ser más sesgados hacia los extremos, de derecha en el caso de los republicanos y de izquierda en el de los demócratas, y son poco representativos del promedio de la población.

Empecemos por los precandidatos demócratas. Igual que hace ocho años, está a la cabeza Hillary Clinton, esposa de Bill, Presidente entre 1992 y 2000. En 2008 fue desplazada por Obama, quien se llevó la nominación y la presidencia, y la nombró secretaria de Estado (Relaciones Exteriores).

A pesar que su selección se esperaba fuera más coronación que refriega democrática, la Clinton tiene problemas que le están haciendo daño, vinculados con la manera en que ella y su marido han obrado en sus largas vidas públicas: sigilo paranoico y proclividad a operar en los linderos de la ilegalidad.

Otro precandidato es Bernie Sanders, socialista –como él lo proclama- de Vermont, que suele votar con los demócratas. No tiene posibilidad de ser elegido pero su radical agenda populista, junto a la de la senadora Elizabeth Warren, ya logró empujar el centro de gravedad del partido a la izquierda.

El exgobernador de Maryland Martin O’Malley, quien recientemente dejó a su estado en graves condiciones económicas, con altos impuestos y la segunda tasa de embargos hipotecarios del país, entra a la contienda con probabilidades muy bajas, pues el entusiasmo populista ya lo tiene Sanders.

Del lado republicano el escenario está pletórico. Al frente de las encuestas está Jeb Bush, exgobernador de Florida, hijo y hermano de los expresidentes del mismo apellido y casado con una guanajuatense. Tiene dinero, organización y un sólido record conservador, aunque apoya causas que odian los radicales, como la reforma migratoria y programas educativos nacionales dictados por la federación.

Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, senador por Florida y buen orador, puede atraer, igual que Bush, al segmento de votantes más dinámico, los hispano-parlantes y sus proles, que ya son el 10% de la población y que votan masivamente por los demócratas dada la reiterada postura anti-inmigrante de los republicanos, aunque Rubio se ha contradicho en este tema pues solía apoyar la reforma.

El gobernador de Wisconsin Scott Walker es admirado en muchos segmentos de su partido por la lucha exitosa con la que enfrentó a los sindicatos de burócratas de su estado con una ley que limita sus facultades de negociación colectiva, que conducían a déficit fiscales estructurales, y sobrevivió el referéndum revocatorio de su mandato promovido por los sindicatos, para ganar un segundo periodo de gobierno en 2014.

En el segundo pelotón por su popularidad están los senadores Rand Paul de Kentucky, autoproclamado “libertario” –liberal en temas sociales y conservador en asuntos fiscales y de política exterior- y el ultra conservador tejano Ted Cruz, también de origen cubano. Ambos son heterodoxos y de comportamiento excéntrico.

Los candidatos demócratas, en general, se oponen a la libertad comercial y apoyan reformas migratorias que regularicen a los indocumentados mientras que los republicanos, de los que habrá por lo menos una docena más, suelen invertir tales preferencias.

Ya habrá oportunidad de comentar con detenimiento estos variopintos personajes y sus disímbolas agendas.


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