VIERNES, 17 DE JULIO DE 2015
Drogas, gobierno y economía (IV)

¿Usted considera que la renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia es un golpe de estado?
No
No sé



El punto sobre la i
“Los pobres nos facilitan el acceso al Cielo. Ya desde ahora son el tesoro de la Iglesia. Nos muestran la riqueza que no se devalúa nunca, la que une la Tierra y el Cielo, y por la que verdaderamente vale la pena vivir: el amor.”
Papa Francisco


Más artículos...
Manuel Suárez Mier
• ¡Peligra la economía de mercado!

Arturo Damm
• Guardar la Constitución

Luis Pazos
• México en el Índice de Progreso Social

Arturo Damm
• Economía y moral

Ricardo Valenzuela
• Moral, el árbol que da moras

Arturo Damm
• Reloj legislativo, artimaña

Víctor Hugo Becerra
• Bolivia: Cinco lecciones para México y América Latina


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Arturo Damm







“Allí donde el consumidor está dispuesto a pagar el precio al cual el oferente está dispuesto a proveerlo, precio que será el que lo compense por todos los riesgos asumidos, habrá provisión.”


La producción, distribución, oferta, demanda y consumo de drogas son actividades moralmente cuestionables, pero no son, desde el momento en el que los involucrados participan voluntariamente, actividades delictivas por su propia naturaleza: hacen daño, crean vicio, pero no violan derechos. Esta, el respeto a la libertad individual, aun en los casos en los que se use para dañarse uno mismo, es la primera razón por la cual el gobierno no debe prohibirlas. Pero hay otra, la que tiene que ver con las consecuencias económicas de la prohibición.

1.- El gobierno prohíbe desde la producción hasta el consumo de drogas. 2.- La producción, distribución y oferta se vuelve una actividad ilegal y, por ello, más arriesgada de lo normal. 3.- La manera de compensar ese mayor riesgo es aumentando el precio. 4.- Dado que se trata de sustancias que generan adicción, a las cuales el consumidor no renuncia, el aumento en el precio no reduce la cantidad demandada, lo cual actúa a favor del oferente, permitiéndole aumentar sus ingresos. 5.- Si los costos de producción, distribución y oferta aumentan menos que el precio, algo muy probable, el resultado es una ganancia extraordinaria. 6.- Esta ganancia extraordinaria atrae a nuevos productores, distribuidores y oferentes, necesitados de nuevos consumidores, lo cual los lleva a “atraparlos”. ¿Qué tenemos? Todos los incentivos para que esto continúe. ¿Cómo eliminarlos? Eliminando la ganancia extraordinaria, para lo cual hay que legalizar y reglamentar desde la producción hasta el consumo de drogas.

Hay que tener en cuenta que allí donde el consumidor está dispuesto a pagar el precio al cual el oferente está dispuesto a proveerlo, precio que será el que lo compense por todos los riesgos asumidos, habrá provisión, ¡de lo que sea!, no importando lo que el gobierno haga para impedirlo. Lo estamos viendo.

Hay que buscar el mal menor, que se logra legalizando y reglamentando, no prohibiendo ni combatiendo, legalización y reglamentación a la que se oponen, ¡obviamente!, los narcotraficantes. Se les acabaría el negociazo. ¡De eso se trata!

• Liberalismo • Cultura económica • Drogas

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus