Pesos y contrapesos
Ago 26, 2015
Arturo Damm

Capitalismo, ¿el culpable?

El camino a seguir no supone eliminar al capitalismo, sino liberar al capitalismo de los elementos socialistas, mercantilistas y keynesianos que lo distorsionan.

No han faltado ignorantes o calumniadores que afirman que los actuales problemas económicos que enfrentamos, que muchos califican ya de crisis económica, son el resultado inevitable de las contradicciones inherentes al capitalismo y que, mientras no se elimina tal sistema económico, los problemas y las crisis seguirán apareciendo una y otra vez. ¿Es el capitalismo, y sus contradicciones inherentes, el causante de la actual situación económica, por demás problemática?

Si por capitalismo entendemos el sistema con el cual hoy operamos, la respuesta no puede ser más que afirmativa, puesto que con ese sistema estamos obteniendo los resultados que estamos obteniendo. La pregunta, entonces, es ésta: el sistema con el cual estamos operando, ¿es el capitalista? La respuesta depende de la definición, y definiciones de capitalismo puede haber tantas como personas lo definan.

Si por capitalismo entendemos, como debe ser, el arreglo institucional (reglas del juego) que reconoce plenamente, define puntualmente y garantiza jurídicamente la libertad individual para trabajar, emprender, invertir, producir, distribuir, vender, comprar, consumir y ahorrar, y la propiedad privada sobre los ingresos, el patrimonio y los medios de producción (que siempre son patrimonio de alguien), con el único límite de respetar los derechos de los demás, y sin ninguna manipulación gubernamental de ningún mercado, el sistema económico con el que operamos hoy los agentes económicos no es capitalista, sino una mezcla de capitalismo con mercantilismo, socialismo y keynesianismo, que impiden que el capitalismo funcione correctamente, creando distorsiones en los mercados que, cuando llega el momento de corregirlas, y ese momento siempre llega, dan lugar a los problemas y a las crisis, tal y como está sucediendo hoy en día.

Dos ejemplos: la manipulación en los Estados Unidos de la tasa de interés (de inspiración keynesiana) y la manipulación en China del tipo de cambio (de inspiración mercantilista), todo ello contrario al capitalismo.

El camino a seguir no supone eliminar al capitalismo, sino liberar al capitalismo de los elementos socialistas, mercantilistas y keynesianos que lo distorsionan. ¿Lo seguiremos? No, claro que no.



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El punto sobre la i

Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

Miguel Ángel Boggiano
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