MARTES, 9 DE FEBRERO DE 2016
Contrabando, confusión y abuso (II)

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“Por mucho que nos duela a los liberales, ninguna Constitución es garantía de la libertad.”
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“El intercambio comercial entre dos personas es una actividad lícita, es decir, conforme a razón (ambas partes ganan) y a justicia (ambas partes participan voluntariamente).”


No hay mayor amenaza para la libertad individual y la propiedad privada que el gobierno inventando delitos, es decir, definiendo como delictivas actividades que, por su propia naturaleza, no lo son, siendo delictivas por su propia naturaleza las actividades que violan derechos de los demás, y ninguna otra.

El intercambio comercial entre dos personas, ¿es una actividad delictiva por su propia naturaleza? No, por supuesto que no. ¿Qué derechos violan quienes, voluntariamente, intercambian bienes y servicios? Ningunos. El intercambio comercial entre dos personas es una actividad lícita, es decir, conforme a razón (ambas partes ganan) y a justicia (ambas partes participan voluntariamente).

El intercambio comercial entre dos personas de distinta nacionalidad, ¿es una actividad delictiva por su propia naturaleza? No: si el intercambio comercial entre dos personas no es una actividad delictiva por su propia naturaleza, tampoco puede serlo el intercambio comercial entre dos personas de distinta nacionalidad, y ello por una razón muy sencilla: lo que importa para determinar la cualidad delictiva de un acto es la naturaleza del acto, no la nacionalidad de los agentes, y ya quedamos que el intercambio comercial, al no violar ningún derecho, no es una actividad delictiva por su propia naturaleza, todo ello con independencia de la nacionalidad de los vendedores y los compradores, algo que en México no se acaba de entender, tal y como lo muestra un cartel de la PGR en el cual leemos que “adquirir juguetes, ropa o calzado introducidos ilegalmente al país, fomenta el delito de contrabando”, contrabando cuyo origen es la prohibición, impuesta arbitrariamente por el gobierno, para que los mexicanos compremos ciertos productos hechos en el extranjero, como los ya señalados: juguetes, ropa o calzado, prohibición que es injusta y antieconómica. Injusta: viola la libertad del consumidor mexicano para comprar lo que le dé la gana en donde le dé gana. Antieconómica: elimina opciones de compra a menor precio y/o con mayor calidad, reduciendo el bienestar del consumidor, quien tendrá que comprar a mayor precio y/o con menor calidad.

Continuará.

• Globalización / Comercio internacional • Libertad económica

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