MARTES, 24 DE MAYO DE 2016
Impuestos y estado de derecho (I)

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El punto sobre la i
“La barrera infranqueable del ejercicio de los derechos de cada cual deben ser los derechos de los demás, que nos imponen el deber de respetarlos, deber que debemos asumir libremente. El que no todos estén dispuestos a asumirlo es la razón de ser del Estado.”
Félix de Jesús


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“El binomio "leyes justas y quien las haga valer" es la verdadera justificación del cobro de impuestos.”


En el último Pesos y Contrapesos afirmé que yo no pago impuestos, que a mí me los cobran, y que termino pagándolos por miedo al castigo que me aplicarían si no los pagara en tiempo y forma, castigo que puede ir desde un recargo hasta la cárcel.

Lo único que, por principio de cuentas, justifica el cobro de impuestos, es decir, que el gobierno obligue a los contribuyentes a entregarle parte del producto de su trabajo, es que dicho gobierno haga valer el Estado de Derecho, que defino como el gobierno de las leyes justas, siendo tales las que reconocen plenamente, definen puntualmente y garantizan jurídicamente los derechos de la persona, tanto los naturales (aquellos con los que la persona es concebida), como los contractuales (aquellos que la persona adquiere voluntariamente, por así haberlo acordado con alguien más).

Así las cosas, el Estado de Derecho supone, en primer lugar, leyes justas (no basta que haya leyes: éstas deben ser justas) y, en segundo término, quien las haga valer (no basta que haya leyes justas: éstas deben respetarse), y ese binomio, leyes justas y quien las haga valer, es la verdadera justificación del cobro de impuestos.

En México, ¿cómo andamos en materia de Estado de Derecho? Las leyes, ¡todas las leyes!, ¿son justas? Las autoridades, ¡todas las autoridades!, ¿las hacen valer?, para lo cual tienen que ser autoridades honestas y eficaces, sin olvidar que la eficacia de una autoridad depende, en primera instancia, de su honestidad. Ejemplo: un policía coludido con el ladrón (deshonestidad) no evitará el robo (ineficacia), ya que del mismo él obtendrá algún beneficio.

El problema en México es que, ni todas las leyes son justas, ¡comenzando por la Constitución!, ni todas las autoridades son honestas y eficaces, ¡comenzando por la federales!, lo cual quiere decir que el Estado de Derecho deja que desear, lo cual a su vez quiere decir que la justificación para el cobro de impuestos es endeble, tema que, antes que económico o político, es ético. ¡Ético!

Continuará.

• Impuestos • Estado de derecho

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