JUEVES, 15 DE DICIEMBRE DE 2016
Keynesianismo y bancos centrales (IV)

¿Usted considera que la renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia es un golpe de estado?
No
No sé



El punto sobre la i
“El socialismo es moralmente incorrecto, políticamente autoritario y económicamente imposible.”
Enrique Ghersi


Más artículos...
Luis Pazos
• Y el "Principio de no intervención"

Arturo Damm
• Pragmatismo

Ricardo Valenzuela
• El Estado ha iniciado su putrefacción

Arturo Damm
• ¿Desconfianza = desilusión?

Isaac Katz
• Protección de los derechos de propiedad

Arturo Damm
• Causa objetiva, razón subjetiva

Víctor Hugo Becerra
• Lula sigue siendo un ladrón


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Arturo Damm







“Para que funcione la receta keynesiana se necesita que exista suficiente capacidad ociosa (que raramente existe), y aún así no es lo único.”


Para que la receta keynesiana (más gasto gubernamental = más demanda = más producción = más oferta = mayor crecimiento de la economía) funcione, se requiere que, por el lado de la producción, exista suficiente capacidad productora ociosa, de tal manera que, poniendo a producir esa capacidad ociosa, se pueda aumentar “inmediatamente” la oferta de bienes y servicios. Para que funcione la receta keynesiana se necesita que se cumpla esta condición (que raramente se cumple), y que no es la única.

La segunda condición que debe cumplirse para que funcione la receta keynesiana es que el gobierno gaste más, ¡sin que nadie más gaste menos!, única manera de que un mayor gasto gubernamental dé como resultado una mayor demanda. Si ese mayor gasto gubernamental se financia con más impuestos y/o más deuda, entonces lo que el gobierno gaste de más será, exactamente, lo que los contribuyentes y/o acreedores gasten de menos, por lo que habrá una recomposición de la demanda (el gobierno gasta más al tiempo que los contribuyentes y/o los acreedores gastan menos), pero no un aumento en la misma, por lo que la receta keynesiana no surtirá efecto.

Si la receta keynesiana ha de tener alguna posibilidad de éxito se requiere, uno, que en la economía exista suficiente capacidad productora ociosa (para que la oferta pueda aumentar “inmediatamente” al paso al que lo hace la demanda) y, dos, que el gobierno gaste más sin que nadie más gaste menos (para que realmente haya un aumento en la demanda por bienes y servicios), por lo que ese mayor gasto gubernamental no debe financiarse, ni con más impuestos, ni con más deuda, sino con producción de dinero. Si el banco central produce más dinero, y se lo da al gobierno para que lo gaste, entonces el gobierno gasta más sin que nadie más gaste menos. Entonces, si se cumple la primera condición, la receta keynesiana puede funcionar, algo que por lo general no sucede, porque la primera condición no se cumple. ¿Resultado? Inflación.

Continuará.

• Inflación / Política monetaria • keynesianismo

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus