Pesos y contrapesos
Feb 1, 2017
Arturo Damm

Denunciemos el TLC y aprovechemos lo demás (III)

Lo más eficaz para terminar de una buena vez por todas con la incertidumbre, es que el gobierno mexicano denuncie el TLC.

Desde el momento en el que Trump ganó la elección presidencial apareció la pregunta: ¿qué pasará con el TLC?, pregunta que se hicieron, entre otros muchos, los empresarios, tanto nacionales como extranjeros, dispuestos a invertir directamente en México, aprovechando las ventajas que, en materia de exportación hacia los Estados Unidos, país con mercados por demás atractivos, brinda el TLC, y escribo “brinda” porque hasta el momento de escribir estas líneas el Tratado sigue vigente y, dadas las reglas del juego para denunciarlo, podría seguir vigente por algunos meses.

La incertidumbre en materia de economía, y sobre todo la incertidumbre con relación a la expansión (más libre comercio) o contracción (más proteccionismo) de los mercados, se puede traducir en menores inversiones directas, y por lo tanto en menor producción de bienes y servicios, en menor creación de empleos, en menor generación de ingresos. En pocas palabas: en menor progreso económico. Veamos los números.

Durante el primer trimestre del año pasado la inversión extranjera directa en México sumó 7 mil 896 millones de dólares. A lo largo del tercer trimestre (no contamos todavía con la información para el cuarto trimestre), la suma fue de 4 mil 314 millones, 3 mil 582 millones menos, equivalentes al 45.4 por ciento. ¿Qué tanto de esta caída en la inversión extranjera directa se debió al fenómeno Trump y a las preguntas que, con relación al futuro del TLC, levantó desde la campaña electoral? Quienes apostaron a que con Trump en la presidencia de los Estados Unidos el TLC estaría en grave peligro, ¿tuvieron razón o no?

El TLC no tiene futuro. Entonces, lo más eficaz para terminar de una buena vez por todas con la incertidumbre, es que el gobierno mexicano lo denuncie, se salga del Tratado, y mande la señal de que ya no contamos con él, pero sí con los otros tratados de libre comercio, y con los muchos acuerdos para la promoción y protección recíproca de inversiones, mismos que deben explotarse de la mejor manera posible.

Continuará.



Comments powered by Disqus
El punto sobre la i

El problema, para los dictadores, es que no pueden eliminar la libertad del ser humano. Sólo pueden prohibir su ejercicio, prohibición a la que se opone, precisamente, la libertad.

Othmar K. Amagi
Entrar
Encuesta de la semana
Termina la era “TLCAN” y comienza la era “T-MEC”. ¿Considera que será suficiente para remolcar a la economía mexicana y hacerla crecer a pesar de que los motores internos están apagados (consumo, inversión, inversión gubernamental)?
Artículos recientes...