MARTES, 21 DE MARZO DE 2017
Apología de la deflación (II)

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El punto sobre la i
“La barrera infranqueable del ejercicio de los derechos de cada cual deben ser los derechos de los demás, que nos imponen el deber de respetarlos, deber que debemos asumir libremente. El que no todos estén dispuestos a asumirlo es la razón de ser del Estado.”
Félix de Jesús


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“¿Es mala la deflación y por ello algo que deba evitarse a toda costa? Depende...”


¿Realmente es mala la deflación, el hecho de que, a lo largo del tiempo, con la misma cantidad de dinero, pueda comprarse una mayor cantidad de los mismos bienes y servicios, lo cual reduce la escasez y aumenta el bienestar, que depende de la cantidad, calidad y variedad de los bienes y servicios de los que uno pueda disponer? ¿Es mala la deflación y por ello algo que deba evitarse a toda costa? Depende, ya que hay una deflación mala, que sí hay que evitar, y otra buena, que habría que permitir. Ojo: permitir, no generar.

La deflación mala, que se genera, es el resultado de la política monetaria contraccionista, que reduce arbitrariamente la cantidad de dinero que se intercambia en la economía y, por ello, la demanda agregada (compuesta por las compras de las familias, las empresas, el gobierno y los extranjeros).

La deflación buena, que se permite, es el resultado de aumentos en la productividad (la capacidad para producir más con menos) y por ello en la producción, que aumenta la oferta agregada (compuesta por la producción de bienes y servicios que se realiza en el país, más las importaciones, menos las exportaciones).

En ambos casos, deflación buena o mala, se genera sobreoferta, que en el primero (generada) es consecuencia de una menor demanda agregada y en el segundo (permitida) de una mayor oferta agregada. El problema no es la sobreoferta de bienes y servicios en sí misma considerada, sino su origen, que puede ser, o una menor demanda agregada, o una mayor oferta agregada.

Que haya sobreoferta quiere decir que a los precios actuales no se compra toda la oferta de bienes y servicios. ¿Cómo se resuelve el problema? Con la reducción de precios, lo cual, por tratarse de la relación entre demanda y oferta agregadas, supone la deflación, una baja en el índice de precios al consumidor y, por lo tanto, un aumento en el poder adquisitivo del dinero, algo que, considerado en sí mismo, es positivo. ¿O no?

Continuará.

• Inflación / Política monetaria

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