MIÉRCOLES, 10 DE MAYO DE 2017
Échenme a Trump pa la Renegociación

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“Si del derecho a la vida se desprende el derecho a defenderla, del derecho a defenderla, ¿no se desprende el derecho a la portación de armas?”
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“México no debería de asumir una actitud de soberbia ni hacerse el ofendido, pues no hemos hecho la tarea con la que nos comprometimos.”


Las relaciones entre México y EU han sido siempre, no solo complicadas, sino en determinados pasajes de la historia se pudieran describir como dolorosas. Es el caso cuando México, ante las agresiones de Polk y las traiciones de Santana, perdiera la mitad de su territorio para iniciar esa relación de vecinos y enemigos. A partir de esos eventos nuestras diferencias culturales, ideológicas, religiosas, nos alejarían cada día más, especialmente cuando en ese cuadro emergieran las dos economías tan distantes.

EU con su afinado liberalismo económico avanzaba, mientras que México era sepultado por el estatismo-mercantilista y la distancia entre ambos crecía, nuestras diferencias se hacían más profundas. Durante la revolución mexicana se agravarían debido a las interferencias de EU entre las cuales, tal vez la más grave fuera operada por su embajador Henry Lane Wilson, otorgando un fuerte apoyo al movimiento encabezado por el sobrino de Porfirio Díaz, Félix Díaz, para derrocar a Madero. El evento provocaba el asesinato del presidente y el arribo de Victoriano Huerta a la presidencia

El triunfo de los rebeldes y la promulgación de la constitución de 1917, de corte socialista, alejaban aún más a los dos países del espacio requerido para lograr mejores relaciones. Durante todo el siglo 20, EU progresaba de forma acelerada mientras México se sumergía en las borrascosas aguas del estatismo, y las recetas socialistas de la CEPAL. Pero llegaría la hora de pagar por nuestros excesos. Después de la pesadilla de Echeverría y López Portillo, México finalmente pendía ante el infierno que acompañaba a la madre de todas las crisis. En septiembre de 1982, el Secretario de Hacienda, Jesús Silva Herzog, arribaba a Washington para informar de la quiebra del país y solicitar ayuda.

¡Era hora de cambiar de hábitos! En 1982, Miguel de la Madrid como presidente asumía esa tarea, pero, ante la tibieza de su gestión, los problemas se agravaran. En 1988 arribaba a la presidencia un hombre de una generación diferente a la de los revolucionarios, Carlos Salinas de Gortari. Salinas llegaba acompañado de un impresionante grupo de jóvenes economistas para ocupar las posiciones claves de su gobierno y, en especial, un mapa de navegación cortesía de la prestigiada firma de asesoría económica-política, Polyconomics Inc., que producía el documento “Mexico 2000”. Un “How to do it” para el equipo de lujo que debía acompañar al presidente en esta jornada.

El documento era muy completo y con puntería diagnosticaba al enfermo. Al hablar de la pobreza generalizada señalaba que, para lograr un crecimiento acelerado y una mejor distribución del ingreso, deberíamos reducir las tarifas al comercio. La vieja guardia política gritaba ¡sacrilegio! argumentando primero democracia y después, ya veremos. Muchos mexicanos pensamos que esperar la reacción de un pueblo en donde no existía sociedad civil, era algo que el paciente no podría resistir. Al igual que los líderes de EU, consideramos que liberando el comercio forzaría los cambios que México urgentemente necesitaba. El esquema de libertad comercial, activando luego los mercados libres, debía provocar una transformación de la economía y del país como un todo. ¡Nos equivocamos!

¿Qué sucedió?

La semana pasada asistí a un evento patrocinado por Monsanto, en mi ciudad natal de Hermosillo, Sonora, para hablar de agricultura. Tomaba la palestra el único expositor mexicano y, abandonando el tema de la convocatoria, inicia una larga perorata que incluía política internacional, economía mundial, conflictos militares, inmigración etc., para luego iniciar lo que pretendía ser una cátedra, con dedicatoria a Trump, de cómo se debía renegociar el TLC incluyendo mecanismos para lograr un “comercio justo”, protección del medio ambiente, derechos de los trabajadores y, asumiendo una actitud pugilística, afirmaba él era parte de los negociadores y México estaba listo y afilado para ir al encuentro de Trump.

Sorprendido, pedí la palabra y le digo: El objetivo del TLC era liberar el comercio, pero más importante era provocar un cambio abandonando los viejos esquemas que postraban al país en el subdesarrollo. EU y Canadá estaban conscientes de la debilidad de la economía mexicana, pero le apostaban a las reformas pensando continuarían al agresivo ritmo que Salinas les había dado durante sus primeros 5 años de gobierno. Nadie imaginaba que el día del inicio del TLC, con el estallido de una guerrilla, se activara el plan para sabotear esas reformas liberales. Seguirían asesinatos políticos, fuga de capitales, para cerrar el ciclo con una devaluación de más de 100%, dejando a México, no con los arreos de ligas mayores, sino con el viejo y rasgado uniforme de ligas inter barriales.

Pregunto ¿tú crees que si el congreso de EU tuviera una ventana al futuro, el TLC hubiera sido aprobado? El argumento de Clinton al presentar el proyecto ante el congreso, era el caudal de reformas pro mercado que Salinas había implementado con las que México se dirigía a puerto seguro. Pero se congelaron y, a 24 años de distancia, ahora pregunto ¿Se ha logrado ese cambio? Porque en 1987, al inicio de esta jornada, el economista de Harvard Lawrence Harrison lo afirmaba frente a de la Madrid y Salinas. “Si México no reforma los puntos señalados hoy, nunca podrá existir una relación justa y de iguales entre nuestros países”.

Continúo: Hablas de “comercio justo defendido con ajustes”. Siendo el comercio una relación voluntaria entre las partes —sin la coerción del gobierno— en la cual ambas se benefician, todas se deberían de calificar justas. Comercio justo con la intervención de la burocracia —como tú sugieres— es comercio manipulado y lejos de ser libre. El verdadero libre comercio no requiere ni siquiera de tratados y debe ser unilateral. Hablas de la inclusión de temas ambientales y laborales que nada tienen que ver con libre comercio. Es solo el manoseo de los estatistas y revoltosos, para envenenar el pozo haciendo del comercio todo, menos libre.

México no debería de asumir una actitud de soberbia ni hacerse el ofendido, pues no hemos hecho la tarea con la que nos comprometimos. A 24 años de distancia, vemos México no ha cambiado y muchos problemas, inclusive, se han agravado. El PIB de México continúa siendo el 5% del de los EU; en el índice mundial de libertad económica ocupamos el lugar #63; en el de libertad comercial #68, cuando EU y Canadá están entre los primeros 10 lugares; la pobreza se ha incrementado; la economía continúa cojeando; la corrupción es ahora requisito vital; los pobres que producimos siguen invadiendo los EU en busca de una vida digna.

Si México realmente quisiera hacer historia, debería declarar libre comercio unilateral con el mundo entero, para así desarmar el proteccionismo de Trump. Y finalmente, desmontar las bayonetas y afilar nuestras herramientas intelectuales, pues son más poderosas que la artillería de confusión.

• México - Estados Unidos

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