MIÉRCOLES, 9 DE AGOSTO DE 2017
La primera ecuación fundamental de la escuela austriaca de economía

¿Usted considera que la propuesta de otorgar una renta de 10 mil pesos al año a cada ciudadano es una buena idea para erradicar la pobreza?
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“La inflación no es una catástrofe de la naturaleza ni una enfermedad. La inflación es una política.”
Ludwig von Mises

Santos Mercado









“Para que el sistema monetario sea sano, la cantidad de dinero en la economía no debe variar, el stock monetario debe ser fijo.”


La economía austriaca aprecia el uso de las matemáticas para entender y encauzar a una economía maltrecha hacia una eficiente en el menor tiempo posible.

Le llamamos economía austriaca no porque sea la que se aplica en Austria, sino por los pensadores que allí nacieron y que fueron creando una teoría muy original y alejada totalmente de la corriente de pensamiento dominante. Algunos de los teóricos austriacos son Carl Menger, Eugen von Bhöm Bawerk, Ludwig von Mises, Friedrich Augusto von Hayek entre otros. Esta corriente de pensamiento surgió en un ambiente completamente universitario y sin la pretensión de imponerla al mundo por lo que quedó en mucho tiempo enclaustrada en los círculos académicos, casi como una secta. Sin embargo, algunos alumnos se han encargado de difundirla y desarrollarla. Podemos citar a Milton Friedman (USA), Hans Hermann Hoppe (Alemania), Henry Hazlitt (Francia) y Jesús Huerta de Soto (España), de tal manera que la influencia va creciendo por todo el mundo, incluyendo a China, aunque aún en un nivel bastante precario.

Empezamos por detectar las variables que serán el centro de atención de la visión austriaca: Moneda (M), Gasto de Gobierno (G), Impuestos (T), Regulaciones gubernamentales (R).

La primera ecuación que abordamos se refiere a eso que llamamos “dinero”. Propiamente el dinero es una institución que surge espontáneamente en cualquier civilización.

Para los austriacos el tema monetario es fundamental y por eso nos referimos a él en primer lugar. La moneda tiene su origen en las dificultades que presenta el trueque, que consiste en un simple intercambio de bienes. El trueque surge cuando los actores reconocen la propiedad del otro y están dispuestos a respetarla, es decir, no aplican violencia para obtenerla. Un agente llevará pescado y el otro manzanas, dialogan, revisan, tientan, huelen y deciden negociar para llegar a una tasa de intercambio. Realizado el trueque cada uno voltea para regresar a su casa o tribu y los dos llevan una sonrisa en los labios pensando que hicieron una buena operación. El trueque es un intercambio voluntario, sin coacción, sin violencia. La condición para que se lleve a cabo el trueque es la doble coincidencia de necesidades: “me interesa lo que tienes y te interesa lo que yo tengo”. Pero qué pasa si tenemos el caso de tres agentes, uno lleva pescado pero quiere manzanas; el que lleva manzanas quiere leña; el que lleva leña quiere pescado. No hay coincidencia de necesidades, el trueque se volvió imposible. ¿Cómo resolver este problema?

La solución del trueque radica en que uno de los agentes hace un intercambio con un bien que no necesita, no lo va a consumir, pero percibe que lo puede usar para alguien que lo apetece. Ese bien es el germen del dinero. Se llegó a utilizar las plumas del faisán, las conchas o los cigarros en las cárceles. Eran las monedas que tenían propiedades para facilitar el intercambio. Con el paso del tiempo la plata y, sobre todo, el oro se convirtieron en los medios predilectos para facilitar el intercambio, se convirtieron en “moneda” por sus propiedades de aceptabilidad, portabilidad, maleabilidad, divisibilidad y durabilidad. El desarrollo del comercio dio lugar al papel dinero o billetes que representaban al oro. El papel moneda tenía más ventajas por la facilidad de transportarlo, por su divisibilidad y porque en un solo pedazo de papel se podía “guardar” una cantidad alta de metal. El papel moneda surge como un simple recibo por la cantidad de metal que se dejaba en resguardo en algún lugar confiable. Alguien podía tener un recibo por 700 gramos de oro, otro por 250 o 35 y las operaciones se hacían en gramos de oro. No había efectos nocivos debido a que la cantidad de oro usada como dinero era bastante estable. El individuo que deseaba tener metal tenía que conseguirlo vendiendo algo, dando algún servicio o buscaba el metal áureo en los ríos o montañas. Si un minero llegaba, digamos, con un kg de oro, podía pedir mil recibos que ampararan un gramo de oro cada uno. Eso le facilitaba para hacer pequeñas compras.

Desventajas del oro

Normalmente el emisor de recibos, que podía ser el tendero de la esquina, el médico u otro agente confiable, extendía el documento con su firma y la gente confiaba. Sabía que podía ir con el emisor y rescatar la cantidad de oro que amparaba el documento sin ningún problema. O bien, pedía que el recibo de un Kg de oro fuera fraccionado en mil recibos de un gramo o aún de medio gramo. Así fueron surgiendo recibos que luego se les llamó billetes y podía haber de 10000, 1000, 100, 10, 1, .5, .1 gramos de oro. Para no llamarle “un gramo de oro” prefirieron llamarle “un dólar” u otro nombre según el país.

La actividad comercial creció tanto que los emisores de billetes se dedicaron exclusivamente a esa actividad, sea para transformar el metal en billetes o para fraccionar o concentrar valores. Así nacen los “bancos”. Cuentan que esa actividad se dio en el atrio de las iglesias donde una persona tenía una mesita y un banco para sentarse y atender a las necesidades de la gente. Por ejemplo, alguien llegaba con mil recibos de un dólar y prefería tener un solo billetes por mil dólares. Es natural que por dar ese servicio cobrara alguna cuota.

Hasta principios del siglo XX en los Estados Unidos de América había más de 2000 bancos. Cada banco emitía dólares con su propio dibujo y firma. Esos billetes circulaban por todos lados sin ningún problema. El ciudadano confiaba en que podía exigir al banco la cantidad de oro que amparaba el documento.

Sin embargo, el sistema monetario basado en el oro no estaba exento de desventajas. ¿Qué pasaría si surgiera una industria que utilizara el oro como materia prima? ¿Qué ocurriría si alguien encontrara una mina inagotable de oro? Los pensadores austriacos analizaron estas desventajas y concluyen aportando la primera ecuación fundamental de una economía sana:

d(m)/d(t) = 0

La derivada de la cantidad de dinero en una economía debe ser igual a cero. Es decir, para que el sistema monetario sea sano, la cantidad de dinero en la economía no debe variar, el stock monetario debe ser fijo.


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