Pesos y contrapesos
Sep 18, 2017
Arturo Damm

Protección por protección, ¿lo correcto?

Para México el resultado de la renegociación debe ser, por lo menos, mantener la apertura que ya se tiene, y ello depende solamente del gobierno mexicano.

Cito de un comunicado de Reuters: “Los representantes mexicanos (en la renegociación del TLC), elaboran una lista, en la que incluyen frutas, verduras y las patas de cerdo, para protegerlos en caso de que EU imponga restricciones a sus productos (exportaciones mexicanas de alimentos frescos)”. Según el comunicado “una sugerencia de los negociadores estadounidenses fue facilitar a productores (estadounidenses) de alimentos de temporada la presentación de casos antidumping contra México (en el caso de que los productos mexicanos se ofrezcan a un precio menor que su costo de producción, lo cual es considerado competencia desleal)”, por lo que “México busca crear su propia lista de productos por si Washington propone formalmente dar a los agricultores (estadounidenses) de frutas y hortalizas estacionales una mayor protección (…) Los negociadores mexicanos evalúan incluir las piernas de cerdo en su contrapropuesta, a través de posibles límites al volumen de exportaciones estadounidenses (y por lo tanto importaciones mexicanas). Las piernas representan la mayor parte de las importaciones mexicanas de carne de cerdo estadounidense y se utilizan para elaborar algunos de los platos más populares del país, como tacos al pastor y carnitas (sin olvidar las muy sabrosas tostadas de pata)”.

De ser cierto lo dicho en el comunicado de Reuters el gobierno mexicano estaría actuando según el principio ojo por ojo, diente por diente, que en este caso significaría protección por protección, prohibición por prohibición, arancel por arancel, cuota por cuota, todo lo cual es contrario al libre comercio, que consiste en el arreglo institucional que permite que sean los consumidores, comprando o dejando de comprar, quienes determinen la composición (el qué) y el monto (el cuánto) de las importaciones, sin ninguna intervención de parte del gobierno.

En la renegociación del TLC lo único que el gobierno mexicano no debe hacer, aunque el gobierno estadounidense sí lo haga, es imponer medidas proteccionistas. Para México el resultado de la renegociación debe ser, por lo menos, mantener la apertura que ya se tiene, y ello depende solamente del gobierno mexicano.



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El problema, para los dictadores, es que no pueden eliminar la libertad del ser humano. Sólo pueden prohibir su ejercicio, prohibición a la que se opone, precisamente, la libertad.

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