JUEVES, 19 DE OCTUBRE DE 2017
TLC, dos aclaraciones

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“Si imprimir dinero ayudase a la economía, falsificar moneda debería ser legal.”
Brian Wesbury

Arturo Damm







“Lo ideal es la apertura bilateral pero, si no se consigue, la apertura unilateral es una buena opción.”


Aclaremos dos cosas. Primera: si Trump retira a los Estados Unidos del TLC ello no significaría el fin del Tratado. Significaría solamente la pérdida de uno de los tres socios comerciales, y el Tratado continuaría con los otros dos. Segunda: si Trump retira a los Estados Unidos del TLC ello no significaría para México y Canadá el fin del libre comercio, que en México y Canadá depende de los gobiernos mexicano y canadiense, no del gobierno estadounidense. Centro la atención en esto último.

El concepto libre comercio hace referencia al comercio internacional, que es comercio, no entre naciones, sino entre personas de distinta nacionalidad, e implica un arreglo institucional (normas jurídicas) que, reconociendo el derecho a la libertad individual y a la propiedad privada, permite que sean los consumidores, comprando o dejando de comprar, los que determinen la composición (el qué) y el monto (el cuánto) de las importaciones, sin ninguna intervención del gobierno, sobre todo en lo relacionado con la composición y el monto de lo que se importa.

Si el libre comercio se define por este arreglo institucional, la salida de los Estados Unidos del TLC daría como resultado, para los consumidores estadounidenses, y hasta cierto punto, el fin del libre comercio con sus contrapartes en México, los empresarios mexicanos y extranjeros que producen en México y exportan desde México. Pero mientras los gobiernos mexicano y canadiense mantengan, por lo menos, el grado de apertura comercial que ya se logró con el TLC, el libre comercio seguiría operando en México y Canadá.

Puede pensarse que si el gobierno de los Estados Unidos limita o prohíbe las importaciones mexicanas y canadienses, los gobiernos mexicano y canadiense deben hacer lo mismo y restringir o impedir las importaciones estadounidenses, lo cual sería un grave error. Lo ideal es la apertura bilateral pero, si no se consigue, la apertura unilateral es una buena opción. Al respecto véase el capítulo 12 (Apertura unilateral) del excelente libro de Rigoberto Stewart La magia y el misterio del comercio.


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