JUEVES, 16 DE NOVIEMBRE DE 2017
Nadie da crédito más barato que AMLO

¿Ud. cree que desde el poder civil se les debe decir a los ciudadanos qué es y qué no es moralmente aceptable y permitido a través de una "constitución moral"?
No
No sé



“Quien emprende no depende.”
Pablo Arosemena

José Torra







“Dejando a un lado la demagogia que lo caracteriza, la promesa de crédito barato es una amenaza real a la estabilidad económica del país.”


Entre su gran larga lista de promesas el candidato presidencial por MORENA, López Obrador, ha propuesto mudar las oficinas de gobierno fuera de la ciudad de México, lo cual, en sí mismo no es un problema, si no estuviera acompañado por la propuesta de ofrecer crédito barato para vivienda para incentivar a que la gente se mude fuera de la ciudad.

Esta promesa, a diferencia de otras, es una que está totalmente en sus manos si quisiera cumplirla. Y, a botepronto, habla de un gran problema en las ideas del candidato.

Dejando a un lado la demagogia que lo caracteriza, la promesa de crédito barato es una amenaza real a la estabilidad económica del país. La pregunta que hay que hacerse entonces es ¿cómo podría abaratar el crédito? ¿Cómo bajar las tasas de interés al crédito inmobiliario?

La respuesta no es complicada, las tasas de interés son el precio de tomar un crédito, el precio de tener dinero, para ponerlo en términos más simples.

¿Cómo podría AMLO abaratar el crédito a vivienda?

De la misma manera que se puede bajar el precio de cualquier bien, incrementando la oferta de crédito mediante instituciones como el Infonavit y los institutos de vivienda de los Estados. Claro que, como dijo el vaquero guanajuatense, “no es como que el gobierno tenga cuartos llenos de dinero” con los que pueda financiar los préstamos, lo que sí tiene es a Banxico, nuestra fábrica de billetes que, a pesar de su autonomía, ante la presión correcta tendría que doblar las manos y someterse a la autoridad del presidente.

Así, tendríamos dos grandes problemas, el primero sería el crédito barato y el segundo, tener la máquina de billetes encendida y en las manos equivocadas.

¿Por qué el crédito barato es un problema?

Igual que con la controles de precios, cuando los precios se fijan por encima del precio de mercado, se creará una sobre oferta y cuando se fijan muy bajos, se crea escasez. Si la tasa de interés se reduce de un plumazo, los pocos que logren llegar primero a pedir dinero, serán quienes acaparen esa oferta limitada de crédito barato. Claro que, en el caso de esta propuesta, no estamos ante una posible escasez de dinero disponible, ya que el único límite a la oferta es qué tan rápido se pueden imprimir billetes o qué tan rápido podemos agregar ceros en una hoja de cálculo.

La diferencia entre el crédito y otra clase de bienes es que, al final del plazo, hay que pagar. Y al existir crédito barato, personas que no deberían tomar créditos por su poca capacidad de pago, tendrían incentivos para pedirlos de todos modos.

Piénselo así. Cuántas veces no ha sido testigo del siguiente escenario: está usted en la fila del supermercado que, la cuenta final por la despensa del mes es de $3000 pesos y el cajero le pregunta si quiere pagar la cuenta a 12 meses sin intereses. Usted se ve tentado a pagar $250 al mes por los siguientes doce meses, pero cuando lo piensa, tiene suficiente liquidez para pagar de contado y no comprometer dinero en el futuro. Después de usted llega otra persona, misma cuenta, misma oferta, sólo que este cliente tiene un ingreso menor y decide que prefiere tener $2,750 en la bolsa este mes ya que, de pagar de contado, se quedaría sin liquidez en el momento.

Ahora imagine que en lugar de meses sin intereses le ofrecen una tasa alta del 40% pagando entonces $307 pesos mensuales. La oferta es tentadora para quien tiene liquidez inmediata pero son $57 pesos más, que para una familia de bajos ingresos representan una cantidad que no podrían sacrificar mensualmente. Con ese precio nadie toma el crédito.

Pero si la tasa es solo del 7% la diferencia sería de solo $10 pesos, el crédito se convierte en una oferta tentadora. Ahora esta persona tiene $260 pesos comprometidos al mes. Al siguiente mes la cuenta es la misma, pero debido a que mucha gente tomó el crédito, esta vez la tasa volvió al 40% y toma la decisión de pagar de contado.

Ahora imagine lo siguiente. El hombre llega al supermercado, encuentra el crédito caro y no lo toma, al mes siguiente los bienes que compra son más caros y el crédito bajó del 40% a 20%, decide no tomarlo, un mes después la cuenta es aún mayor y el crédito está ahora en 10%, lo toma. Al mes siguiente la cuenta es considerablemente mayor y el crédito ahora sólo es del 5%, lo vuelve a tomar y así cada mes y lentamente el sujeto se queda sin dinero y con una deuda que no puede pagar.

Usted en cambio no tomó ningún crédito aunque, de haberlo tomado, podría estar pagando sin problema.

Abaratar el crédito entonces conduce a que la venta que más difícilmente puede pagar sea la que lo tome y si a esto sumamos la inflación (el aumento de la oferta monetaria que se hizo para abaratar el crédito) tenemos una mezcla desastrosa, la misma que llevo a EEUU a la crisis de 2008.

¿No habían sido los especuladores los causantes?

Sí y no. La causa real de la crisis está en el por qué los especuladores decidieron entrar al mercado en 2008 y no en 2005 ó 2007. La respuesta es simple, todo comenzó con el crédito barato y con él los impagos que llevaron a las apuestas y la especulación. La culpa al final fue de la FED, el equivalente a nuestro Banco de México.

La promesa de López Obrador deja dos cosas en evidencia; la primera, su ignorancia económica, que en sí misma no es tan grave como; la segunda, la intención de utilizar la política monetaria como herramienta de estado y su total falta de compromiso con mantener el poder adquisitivo del peso y con eso su cercanía ideológica con el PRI de su época, el de José López Portillo y, aún peor, con el bloque bolivariano.

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