Pesos y contrapesos
Mar 13, 2018
Arturo Damm

Institucionalización defectuosa

México es un país mal institucionalizado, entre otras razones, porque hay reglas del juego que hacen posible el cambio de las reglas del juego.

¿Por qué las elecciones presidenciales generan inquietud? Por la defectuosa institucionalización del país.

Por instituciones hay que entender las reglas del juego, comenzando por las normas jurídicas. Un país bien institucionalizado es aquel en el cual las normas jurídicas son justas (reconocen plenamente, definen puntualmente y garantizan jurídicamente los derechos de las personas) y eficaces (generan en las personas, tanto gobernantes como ciudadanos, los incentivos para que las respeten).

En un país bien institucionalizado, comenzando por la Constitución, los gobiernos van y vienen, pero las normas jurídicas permanecen y todos los gobiernos juegan conforme a ellas, por lo cual los ciudadanos saben a qué atenerse: cambian los jugadores pero no las reglas del juego. Independientemente de quién gane la presidencia las reglas del juego son las mismas, por lo que el juego seguirá siendo el mismo.

México es un país mal institucionalizado, entre otras razones, porque hay reglas del juego que hacen posible el cambio de las reglas del juego. Es el caso del artículo 131 de la Constitución, que le otorga al Poder Ejecutivo Federal el poder para imponer medidas proteccionistas, desde el cierre de fronteras a las importaciones, pasando por la imposición de cuotas de importación, hasta llegar a los aranceles, que son los impuestos con los que un gobierno grava importaciones y exportaciones. Botón de muestra.

Entre muchas otras barbaridades leemos en el mentado artículo que “el Ejecutivo podrá ser facultado por el Congreso de la Unión para (…) prohibir las importaciones, las exportaciones y el tránsito de productos, artículos y efectos, cuando lo estime urgente, a fin de regular el comercio exterior…”, regulación del comercio exterior que puede implicar, entre otras posibilidades, corregir el déficit en la balanza comercial, precisamente lo que pretende hacer Trump en los Estados Unidos, para lo cual hay que frenar importaciones y/o impulsar exportaciones, para lo cual hay que detener con aranceles las importaciones y/o estimular con subsidios las exportaciones.

La balanza comercial de México con el mundo es deficitaria. ¿Qué puede pasar si gana la presidencia alguien convencido, como Trump, que el déficit en la balanza comercial es malo, por lo que debe corregirse, para lo cual o se frenan importaciones y/o se impulsan exportaciones? Lo que puede suceder es que, con la facultad que el artículo 131 constitucional le otorga al Poder Ejecutivo Federal, el presidente de la República imponga medidas proteccionistas, desde aranceles hasta prohibición de importaciones.

¿Qué tenemos? Una regla del juego que hace posible el cambio en las reglas del juego del comercio exterior, lo cual genera inseguridad y desconfianza, precisamente lo que debe evitarse, sobre todo ahora que el proteccionismo amenaza con regresar.



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El punto sobre la i

Los dos enemigos del pueblo son los criminales y el gobierno. Atemos al segundo con las cadenas de la Constitución para que no se convierta en la versión legalizada del primero.

Thomas Jefferson
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