Asuntos Políticos
Jun 5, 2006
Cristina Massa

El ascenso de la insignificancia

Presionemos a que la trinchera electoral, la única que tienen en mente los partidos y los periodistas, se vea obligada a incorporar a la educación como un compromiso.

Con la colaboración de Orlando Otero y Edgar Moreno

 

“Siempre que enseñes, enseña a la vez a dudar lo que enseñas”

Ortega y Gasset.

 

La semana pasada, por un acto unilateral del Ejecutivo se reformó la educación secundaria en México. Sin embargo, a los principales periódicos de nuestro país el hecho les pareció irrelevante. Así, las noticias en torno al próximo debate presidencial, a la raquítica e incompetente selección nacional de futbol pululaban por los encabezados de la prensa mexicana, pero respecto al futuro educativo de la nación se dijo poco y, por cierto, tarde. En fin: el ascenso de la insignificancia que anuncia Castoriadis está presente en la escena nacional.

 

El periodismo es y ha sido un negocio sumamente rentable en el país. La publicación de encuestas, los escándalos políticos, la muerte de Rocío Jurado y el 2-1 en contra de Holanda, vende ejemplares. Pero el lastimoso atraso educativo del país parece ser una noticia de segunda porque no vende, o al menos no lo suficiente.

 

El mandato de los funcionarios encargados de la política editorial de los periódicos parece consistir en hacer lo necesario para vender publicidad y esto sólo se consigue vendiendo ejemplares; no resulta del todo sorprendente entonces la falta de crítica tanto positiva como negativa a un tema tan fundamental como la reforma a la educación.

 

En columnas anteriores hemos comentado repetidamente la falta de mecanismos por parte del Poder Ejecutivo del país para conseguir sus metas o promover sus propuestas, tratando de enfatizar los candados institucionales que se han construido en los últimos años para limitar la hegemonía de su titular –el Presidente de la República— que, por décadas, con sustento amplio en el efectivo monopolio político del partido en el poder, ejerció. Sin embargo, el destacar los límites al ejercicio del poder de la Presidencia no implica de manera alguna que éste sea inexistente: hoy el tema que nos ocupa es una de las facultades que sí están investidas en él y que son dignas de asombro, o al menos la forma. Se publicó en el Diario Oficial de la Federación el acuerdo del Ejecutivo que reforma de manera esencial (o al menos eso se pretende) la manera de impartir la educación media básica en México, asunto que impacta al menos a 5 millones de jóvenes.

 

El debate esencial en lo referente a la educación media del país, debería referirse a si el nuevo plan de educación secundaria atiende al desarrollo de las capacidades analíticas de los estudiantes o a un intento desesperado por mejorar el deshonroso puesto que ocupa en los listados de educación básica de la Unesco. La discusión pública que se refiere al contenido de la reforma no existió, y ahora diversos especialistas se pronuncian en contra de la reforma y se indignan por no haber tenido voz ni voto en este acto del Ejecutivo. Claro, muchos de estos mismos críticos se abstienen de publicitar junto a su justa o injusta indignación contra la reforma, que fueron partícipes en la de 1993, que sólo trajo decepciones y nulos resultados para combatir el rezago en esta etapa crucial de la educación de nuestros jóvenes.

 

México se encuentra en el segundo lugar de los países de América Latina en el Índice de Desarrollo Humano; no obstante, se encuentra por debajo de Argentina, Chile, Panamá, Uruguay y República Dominicana (sí, repetimos, República Dominicana), por mencionar sólo algunos, en lo que se refiere a educación. Supuestamente, en las cumbres del Ejecutivo se dieron a la tarea de buscar soluciones a esta situación. Sin embargo, los demás nos encontramos atados de manos para opinar acerca de los alcances esperados de la nueva reforma ya que, de manera incomprensible, el Diario Oficial de la Federación en su edición del 29 de mayo, no se llegó a conocer a lo largo de esta semana (la página electrónica del DOF estuvo perpetuamente fuera de servicio) ni los medios electrónicos le dedicaron su valioso tiempo. La escasa cobertura al tema educativo durante la semana tiene que ver con los eternos mitotes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, el cual dentro de su inacabable lista de asuntos a los que oponerse puso esta reforma. Pero como siempre se oponen a todo lo que no sea en beneficio personal de sus líderes, los argumentos sustantivos –si es que alguien los esgrimió— fueron también olímpicamente ignorados.

 

La importancia del debate sobre el qué, y sobre todo el cómo, se enseña a los estudiantes durante la secundaria, trágicamente aparejada con la adolescencia donde por principio no quieren que se les enseñe nada, es que es justamente éste el momento en el que se consolidan las herramientas analíticas propias del raciocinio. Los juicios en esta etapa de la vida deben volverse más elaborados, el cuestionamiento del mundo ha de convertirse en parte de la cotidianeidad de la vida de los jóvenes. Si estos impulsos no son encaminados de manera correcta, los cuestionamientos dirigidos hacia la investigación y el descubrimiento se vuelven estériles y terminan por convertirse en indiferencia mediocre. De la falta de guía orientada hacia el desarrollo de las herramientas analíticas y cognoscitivas derivan varios problemas tales como son el atraso y la falta de innovación tecnológica y, en consecuencia, la falta de un crecimiento estable y un desarrollo sostenido de la nación a través del tiempo.

 

Si se toma como marco comparativo, el modelo de educación norteamericano o el de los países nórdicos, resulta evidente -si bien es cierto que el primero no se caracteriza por tener resultados excelentes en las evaluaciones de la Unesco- que el enfoque de la educación secundaria es al desarrollo de las herramientas que han sido tratadas en el presente artículo y que dan resultados positivos.

 

En conclusión, la educación secundaria debe de ser el momento en el desarrollo de las personas en el que se consoliden las herramientas de análisis que después utilizarán en su vida adulta para enfrentarse al mundo. Sin el desarrollo de este tipo de educación, la que cuestiona los conocimientos y el origen de los mismos, los esfuerzos de crecimiento por parte del gobierno, tanto en el sentido económico-político como en el meramente social, se verán frenados por las carencias en capital humano que nuestro país, hasta el momento, no ha sabido cómo superar.

 

Valga este reproche para que los medios recuerden su responsabilidad social. Para que los ciudadanos reflexionemos sobre un elemento imprescindible para el desarrollo nacional y provoquemos que los políticos profesionales presenten una postura. Para que presionemos a que la trinchera electoral, la única que tienen en mente los partidos y los periodistas, se vea obligada a incorporar a la educación como un compromiso.



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El punto sobre la i

Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

Miguel Ángel Boggiano
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