JUEVES, 2 DE AGOSTO DE 2018
Legalizar drogas (IV)

¿Usted considera que la renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia es un golpe de estado?
No
No sé



El punto sobre la i
“El socialismo es moralmente incorrecto, políticamente autoritario y económicamente imposible.”
Enrique Ghersi


Más artículos...
Luis Pazos
• Y el "Principio de no intervención"

Arturo Damm
• Pragmatismo

Ricardo Valenzuela
• El Estado ha iniciado su putrefacción

Arturo Damm
• ¿Desconfianza = desilusión?

Isaac Katz
• Protección de los derechos de propiedad

Arturo Damm
• Causa objetiva, razón subjetiva

Víctor Hugo Becerra
• Lula sigue siendo un ladrón


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Arturo Damm







“Cuando se promulgan leyes hay que hacer dos preguntas: ¿cuál es la intención del legislador? y ¿cuáles pueden ser las consecuencias de la ley una vez promulgada?”


Cuando se promulgan leyes hay que hacer dos preguntas: ¿cuál es la intención del legislador? y ¿cuáles pueden ser las consecuencias de la ley una vez promulgada? Para responder la primera pregunta basta con leer la ley. Para responder la segunda hay que tener en cuenta que no basta con la promulgación de una ley para que la gente la cumpla, ya que entre la promulgación y su cumplimento está la libertad de la persona, quien decide si cumple o no la ley.

Dada la libertad es que, promulgada la ley, son tres los posibles resultados: que todo mejore en el sentido en el que lo pretende el legislador; que todo siga igual; que todo empeore, que se ocasionen más, y más graves problemas, de los que se pretendían resolver. En los dos últimos casos la ley resulta ineficaz, como ineficaces han resultado las leyes que prohíben desde la producción hasta el consumo de drogas, y no porque todo siga igual, sino porque todo empeora.

¿Por qué las leyes prohibicionistas resultan ineficaces? Porque opera una ley más fuerte, la primera ley del mercado: allí donde el consumidor (drogadicto) esté dispuesto a pagar el precio al que el productor (narcotraficante) está dispuesto a proveerlo habrá oferta (de drogas). La primera ley del mercado es más fuerte que cualquier ley que prohíba desde la producción hasta el consumo de drogas porque el vicio es más fuerte que la más fuerte de las prohibiciones.

Hay que tomar en cuenta que, precisamente por tratarse de un vicio, de una necesidad apremiante, la elasticidad precio de la demanda por drogas es baja, por lo que, si el precio sube (y con la prohibición el precio sube), la cantidad demandada se mantiene igual, lo cual, además de la primera ley del mercado, explica por qué la prohibición resulta ineficaz: no se logra el objetivo (dado que el consumo continúa la producción sigue), y contraproducente: se ocasionan más y más graves problemas (todas las actividades delictivas del narcotráfico, desde el “secuestro” de las autoridades gubernamentales por medio del miedo y la corrupción, pasando por el cobro de derechos de piso, hasta las desapariciones forzadas, torturas, asesinatos, etc.).

Al prohibir el gobierno la producción, oferta y venta de drogas estas actividades se vuelven ilegales, por lo que, quienes las realizan, que ahora actúan en la ilegalidad, enfrentan un riesgo mayor que debe ser compensado. ¿Cómo? Con un mayor precio. Dado que se trata de un vicio, y por lo tanto de una necesidad urgente, aunque aumente el precio los drogadictos seguirán demandando y consumiendo droga, lo cual, si el costo de producción no aumenta, le permite a los narcotraficantes obtener ganancias extraordinarias, lo cual tiene un doble efecto: atrae a nuevos oferentes al mercado y genera motivos para incentivar la demanda, para atraer nuevos consumidores, sobre todo  niños y jóvenes.

Continuará.

• Drogas • Serie: Legalizar drogas

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus