Pesos y contrapesos
Abr 22, 2019
Arturo Damm

Gobierno y economía

Lo más probable es que terminemos este sexenio, no con menos, sino con más, capitalismo de compadres, y con el capítulo económico de la Constitución sin cambio alguno, al menos no en el sentido en que debe cambiar.

En un tweet reciente AMLO dijo: “Urge separar el poder económico del poder político”. Totalmente de acuerdo, y en sus manos está intentarlo.

En México, ¿qué supone separar al gobierno de la economía? Fundamentalmente dos cosas: eliminar el capítulo económico de la Constitución, artículos 25 al 28, y terminar con el capitalismo de compadres.

Leemos, en el artículo 25 constitucional, que “el Estado (que para todo efecto práctico es el gobierno en turno) planeará, conducirá, coordinará y orientará la actividad económica nacional”, lo cual solamente puede hacerse si el gobierno planea, conduce, coordina y orienta la actividad económica de los particulares, violando la libertad individual para producir, ofrecer y vender, y la propiedad privada sobre los medios de producción, necesaria para poder producir, ofrecer y vender bienes y servicios.

Lo que se propone en el artículo 25 constitucional es una economía centralmente planificada, injusta por no respetar los derechos de los agentes económicos a la libertad y a la propiedad, e ineficaz por no lograr, ni remotamente, mejores resultados que su contraparte, la economía de mercado, basada en la libertad individual y la propiedad privada de los agentes económicos.

Si AMLO realmente quiere separar al gobierno de la economía lo primero que debe hacer es proponer la eliminación, si no de todo, sí de buena parte del capítulo económico de la Constitución, la parte que, desde el punto de vista de la teoría económica, está llena de errores y, desde el punto de vista de la lógica, de contradicciones. ¿Lo hará? No.

Lo segundo que supone separar al gobierno de la economía es terminar con el capitalismo de compadres, por el cual el gobierno le concede privilegios a grupos de empresarios, por ejemplo, otorgándoles obra pública sin una licitación de por medio; o manteniéndolos, con medidas proteccionistas, al margen de la competencia; o subsidiándolos, dándoles una ventaja indebida frente a sus competidores; u otorgándoles concesiones monopólicas, por citar algunas de la formas que adopta el capitalismo de compadres, que no es otra cosa más que el contubernio entre el poder político y el económico, mismo que sigue vigente con AMLO. Cambiarán los compadres, pero no se terminará con el capitalismo de compadres.

AMLO, ¿tendrá claro lo que se debe hacer para separar al poder político del poder económico, contubernio del cual el primero obtiene incondicionalidad política y el segundo rentas, que son ganancias mal habidas? Lo dudo.

Lo más probable es que terminemos este sexenio, no con menos, sino con más, capitalismo de compadres, y con el capítulo económico de la Constitución sin cambio alguno, al menos no en el sentido en que debe cambiar. Es lo más probable.



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El punto sobre la i

Si le sacas $5000 a un tipo que trabaja y les das $1000 a cinco tipos que no trabajan, pierdes un voto pero ganas cinco. En el neto ganas cuatro. Ésta es la esfera piramidal más grande de la historia: se llama socialismo. Los que reciben planes no deberían tener derecho a votar.

Miguel Ángel Boggiano
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