Pesos y contrapesos
Ago 1, 2019
Arturo Damm

La caída

La desaceleración de la economía no se superará solamente con dinero, como pretende el gobierno, sino con confianza, que el mismo gobierno ha minado considerablemente.

El INEGI publicó la Estimación Oportuna del Producto Interno Bruto para el segundo trimestre del año. En términos generales éstos son los resultados.

Comparando el segundo trimestre con el primero el PIB creció 0.1 por ciento. Durante el primer trimestre decreció 0.2 por ciento, por lo que, entre abril y junio, se registró un resultado manos malo, pero todavía muy malo.

Comparando el segundo trimestre de 2019 con el segundo trimestre de 2018 el PIB creció 0.1 por ciento. Un año antes, a lo largo del segundo trimestre de 2018, el crecimiento fue menos 0.4 por ciento, por lo que, en 2019, se registró un resultado menos malo, pero todavía muy malo.

A lo largo del primer semestre de 2019 el PIB creció 0.3 por ciento. Un semestre antes, entre julio y diciembre de 2018, el crecimiento fue 2.1 por ciento, por lo que en 2019 se registró un peor resultado (el 2.1 por ciento de crecimiento debe calificarse, por lo menos, como mediocre). Un año antes, entre enero y junio de 2018, el PIB creció 1.9 por ciento, por lo que la conclusión vuelve a ser la misma: en 2019 se registró un peor resultado (si el 2.1 por ciento de crecimiento debe calificarse como mediocre con más razón el 1.9).

Lo que las cifras indican es que, si aceptamos que una economía está en recesión al sumar dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo, la mexicana no se encuentra, gracias al crecimiento de 0.1 por ciento durante el segundo trimestre del año, en tal condición, lo cual no quiere decir que no se encuentre en una situación preocupante, tal y como ya lo reconoció el gobierno, y allí está el programa de impulso económico, presentado hace unos días por los secretarios de Hacienda y Comunicaciones y Transportes, que lo demuestra. El gobierno pasó, como lo señala Aguilar Camín, del “la economía va requetebién” al “la economía necesita un empujoncito”, empujoncito que si no se traduce en una inyección masiva de confianza no servirá de mucho. La desaceleración de la economía no se superará solamente con dinero (485 mil millones de pesos contemplados en el progarama de impulso económico), como pretende el gobierno, sino con confianza, que el mismo gobierno ha minado considerablemente.

Por lo pronto, frente a los datos del PIB para el segundo trimestre, AMLO dijo: “Contrario a lo que pronosticaban algunos, de que se iba a caer la economía, que íbamos a entrar en recesión, afortunadamente la economía creció de acuerdo a los datos del INEGI”. De acuerdo, nos salvamos, ¡por dos décimas de punto porcentual!, de la recesión. Pero si hace un año, durante el primer semestre de 2018, el PIB creció 1.9 por ciento, y si a lo largo del primer semestre de 2019 lo hizo al 0.3 por ciento, lo que se registró fue una considerable caída, que no hay manera de ocultar.



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