LUNES, 9 DE SEPTIEMBRE DE 2019
Votar, ¿derecho u obligación?

¿Usted considera que la renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia es un golpe de estado?
No
No sé



El punto sobre la i
“El socialismo es moralmente incorrecto, políticamente autoritario y económicamente imposible.”
Enrique Ghersi


Más artículos...
Manuel Suárez Mier
• EU, ¿país poco competitivo?

Arturo Damm
• Nueva baja en la tasa de interés

Luis Pazos
• Y el "Principio de no intervención"

Arturo Damm
• Pragmatismo

Ricardo Valenzuela
• El Estado ha iniciado su putrefacción

Arturo Damm
• ¿Desconfianza = desilusión?

Isaac Katz
• Protección de los derechos de propiedad


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Arturo Damm







“Derechos y obligaciones son complementarios. Dado que son complementarios, derechos y obligaciones no son sustitutos.”


Esta fue la nota: “El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación va por establecer sanciones a los ciudadanos que no acudan a votar en las elecciones”, con lo cual el derecho al voto, que se nos reconoce, sería considerado también como una obligación, con todas las contradicciones que ello implica, ya que una y la misma cosa no puede ser, al mismo tiempo, derecho y obligación. Si es derecho no es obligación y si es obligación no es derecho. Si yo decido libremente (derecho) no deben forzarme (obligación) y si me fuerzan (obligación) yo no decido libremente (derecho). Lo uno o lo otro, no lo uno y lo otro. O decido libremente (derecho) o decido forzado (obligación).

Derechos y obligaciones son complementarios: el derecho de alguien supone una obligación para alguien más. El complemento del derecho de alguien es la obligación de alguien más, que consiste, precisamente, en respetar ese derecho, ya sea haciendo algo (obligación positiva, que corresponde a los derechos contractuales: cumple tu palabra), ya sea no haciendo algo (obligación negativa, que corresponde a los derechos naturales: no matar, correspondiente al derecho a la vida; no esclavizar, correspondiente al derecho a la libertad individual; no robar, correspondiente al derecho a la propiedad privada).

Dado que son complementarios, derechos y obligaciones no son sustitutos: el derecho de alguien, si realmente es un derecho, no debe sustituirse por una obligación (considerarse como tal), y viceversa: la obligación de alguien, si realmente es una obligación, no debe sustituirse por un derecho (considerarse como tal). Si un derecho se sustituye por una obligación se viola ese derecho, y si una obligación se sustituye por un derecho se elimina esa obligación y, por lo tanto, se viola el derecho que era su complemento.

Votar, ¿es un derecho o una obligación?

El problema empieza en la Constitución, ya que en su artículo 35 leemos que, entre los derechos de los ciudadanos, se encuentra “votar en las elecciones populares” para, inmediatamente después, en el artículo 36, leer que entre las obligaciones de los ciudadanos está “votar en las elecciones”, por lo cual caemos en la contradicción antes señalada. No se trata de que un derecho sea considerado obligación o una obligación sea considerada derecho, sino de algo más grave: que el voto es considerado, al mismo tiempo, derecho y obligación, lo cual, para todo efecto práctico, es imposible: o decido votar o no votar (derecho) o me fuerzan a votar (obligación).

Reconocer plenamente, definir puntualmente y garantizar jurídicamente el derecho al voto parte del reconocimiento pleno, la definición puntual y la garantía jurídica del derecho a la libertad individual, una de cuyas manifestaciones es la libertad para votar, que tiene dos manifestaciones: la libertad para decidir si se vota o no y, si se decidió votar, la libertad para elegir por quién votar. La libertad para votar empieza por la primera, la libertad para decidir votar o no votar, que se viola si se obliga al ciudadano a votar.

En este tema la Constitución es contradictoria, debiendo decidirse si el voto es un derecho o una obligación, y si es una obligación de qué tipo se trata, ya que puede ser moral o legal. El cumplimento de las obligaciones morales lo decide la persona y su incumplimiento no conlleva castigos de tipo legal, desde administrativos hasta penales, solamente de tipo social, desde el reclamo de los demás, pasando por su crítica, hasta el ostracismo. El cumplimento de las obligaciones legales, por el contrario, sí es obligatorio: la persona debe hacer lo que la ley indica, o no hacer lo que la ley prohíbe, y su incumplimiento sí conlleva castigos de tipo legal, administrativos o penales. ¿Qué tipo de obligación es votar? Moral, no legal.

Si votar es un derecho, y obviamente lo es (sería más grave que nos prohibieran votar a que nos obligaran a hacerlo), entonces le corresponde una obligación moral, no legal. Lo único que nos debe obligar a votar es nuestra conciencia, no una ley, no el gobierno, no alguien más, y si decidimos no votar incumplimos una obligación moral, pero no legal.

¿Cómo se pretende justificar la obligación legal de votar? Por el efecto que supuestamente tendría: aumentar la participación de los ciudadanos para otorgarle mayor legitimidad a quien asuma el poder político, algo que, a todas luces, es deseable. Lo que es cuestionable es la manera con la que se pretende conseguirlo, obligando a votar, sin olvidar que obligar a votar no necesariamente se traduce en más votos para los candidatos, ya que puede darse el caso en el cual el elector anule su voto como protesta por habérsele obligado a votar.

La intención de obligar al ciudadano a votar es, no solo que el día de la elección vaya a las urnas, sino que vote por alguna de las opciones que se le presentan, lo cual no sucede si anula su voto, de tal manera que, llevando tal intención hasta sus últimas consecuencias, buscando que sea realmente eficaz, se le debería prohibir al ciudadano anular su voto o, dicho de otra manera, se le debería obligar a elegir entre las opciones que se le presentan, obligación cuyo cumplimiento supondría mostrar que así lo hizo y, por lo tanto, mostrar por quién votó. Si así fuera, ¿dónde quedaría el voto secreto?

Termino citando a Othmar K. Amagi: “¿Obligar a votar? ¿Obligar a practicar la democracia? ¿No resulta antidemocrático?”

• Democracia • Derecho y economía

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus