LUNES, 23 DE SEPTIEMBRE DE 2019
De la amnistía a la legalización

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“Distinguir entre violación de derechos y daño moral, y derechos e intereses, nos ayuda a comprender por qué es un error que el gobierno prohíba desde la producción hasta el consumo de drogas.”


Uno de los errores que cometen los gobiernos es identificar vicios con delitos, convertir al vicioso en delincuente, considerando que conductas viciosas son conductas delictivas, lo cual los lleva a cometer injusticias (prohibir lo que no deben prohibir, castigar lo que no deben castigar), y a generar problemas más graves que los que pretendía resolver (en el caso de la prohibición de las drogas el surgimiento del narcotráfico, con sus secuestros, torturas, asesinatos, extorsiones, etc., problemas más graves que la drogadicción).

Son viciosas las conductas que dañan a quien las realiza, tal y como es el caso del consumo de drogas, que perjudica la salud y la dignidad del vicioso, atentando contra su vida.

Son delictivas las conductas que violan derechos de terceros: matar, viola el derecho a la vida; secuestrar, viola el derecho a la libertad; robar, viola el derecho a la propiedad, razones más que suficientes para prohibirlas y castigar al delincuente y, en los casos en los que sea posible, obligarlo a resarcir a la víctima.

Además de las conductas viciosas (el vicioso se perjudica a sí mismo) y delictivas (el delincuente viola derechos de terceros), hay conductas que, sin violar derechos de terceros, sí los perjudican, como es el caso de las que ocasionan daños morales, por ejemplo, el que el drogadicto le causa a sus seres queridos, daño moral que, sin embargo, no viola derechos: los padres no tienen el derecho a que los hijos no se droguen, razón por la cual los hijos no tienen la obligación de no drogarse. Los padres tienen el interés de que sus hijos no se droguen, y los hijo deberían tener el interés de no drogarse. Entre un derecho y un interés hay una diferencia de fondo: al derecho de A le corresponde una obligación de B; al interés de A no le corresponde una obligación de B.

Distinguir entre violación de derechos y daño moral, y derechos e intereses, nos ayuda a comprender por qué es un error que el gobierno prohíba desde la producción hasta el consumo de drogas, conductas éticamente reprobables, tanto por el daño físico que le causan al drogadicto, como por el daño moral que le causa a terceros, pero que no son delictivas por su propia naturaleza, razón por la cual no deben prohibirse y sancionarse. Las únicas conductas que el gobierno debe prohibir y sancionar son las delictivas por su propia naturaleza, las que violan derechos de terceros, no las viciosas, que perjudican a quienes las practica, tampoco las que ocasionan daños morales, que sí perjudican a otros, pero no violan sus derechos.

Las reflexiones anteriores vienen a cuento por la propuesta de Ley de Administía enviada por AMLO a la Cámara de Diputados, con la cual se pretende conceder el perdón a quienes hayan cometido los siguientes delitos: aborto, tanto para la mujer que abortó como para quien la ayudó; contra la salud, cometidos en condiciones de extrema pobreza o alta vulnerabilidad obligados por algún familiar o un miembro del crimen organizado; cometido por personas pertenecientes a una comunidad indígena que no hayan accedido plenamente a la jurisdicción del Estado; robo sin violencia que no amerite más de cuatro años de prisión; de sedición. El perdón no se otorgará a asesinos y secuestradores, ni a quienes hayan utilizado armas de fuego para delinquir.

De los listados, si aceptamos que son delictivas las conductas que violan derechos de terceros, ¿cuáles son delitos y cuáles no? Son delitos: abortar, viola el derecho a la vida; robar, viola el derecho a la propiedad. No lo son los mal llamados delitos contra la salud, que abarcan desde la producción, oferta y venta de drogas, hasta su demanda, compra y consumo.

El concepto delito contra la salud es contradictorio, ya que nadie puede cometer un delito contra sí mismo: no lo comete el bebedor al beber, el fumador al fumar, el drogadicto al drogarse. Si lo cometiera sería victimario y víctima al mismo tiempo, lo cual es imposible. Tampoco comete un delito quien le ofrece alcohol al bebedor, tabaco al fumador, drogas al drogadicto, actividades éticamente cuestionables, pero no delictivas por su propia naturaleza. Cometerían un delito si obligaran a beber, fumar o drogarse a quien no quiere beber, fumar o drogarse, y entonces sería un delito contra la libertad, no contra la salud.

Uno puede cometer imprudencias contra uno mismo, pero no delitos, razón por la cual concederle la amnistía a quien es castigado por un delito que no cometió, por más que sí haya realizado conductas éticamente cuestionables e imprudentes, desde la producción hasta el consumo de drogas, es un contrasentido, sobre todo si aceptamos que la amnistía consiste en otorgar el perdón por la comisión de ciertos delitos, y nada de lo relacionado con la producción y consumo de drogas es delictivo por su propia naturaleza. Por el lado de la producción es éticamente cuestionable. Por el lado del consumo resulta imprudente y, por ello, también éticamente cuestionable.

La propuesta de AMLO debe ir más allá de pedir la amnistía para quienes cometieron (no)  delitos contra la salud, para lo cual se debe reconocer plenamente, definir puntualmente y garantizar jurídicamente el derecho a la libertad para producir, ofrecer y vender, demandar, comprar y consumir drogas, actividades éticamente cuestionables, pero no delictivas por su propia naturaleza, razón por la cual deben legalizarse y reglamentarse, no criminalizarse y prohibirse.

Es un grave error meter en el mismo saco las conductas delictivas y las viciosas; las conductas que sí violan derechos de terceros y las que dañan, en su salud y dignidad, a quienes las practican, ocasionando daños morales a terceros, pero no violando sus derechos. Por eso no basta con conceder la amnistía a quienes hayan estado involucrados en ese tipo de actividades, debiendo reconocerse que no son delictivas por su propia naturaleza, razón por la cual no deben tratarse como delitos.


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