JUEVES, 20 DE FEBRERO DE 2020
¿Liquidar o estabilizar?

¿A quiénes deben ir dirigidos los apoyos por parte del gobierno en esta crisis provocada por el Covid19?
A las personas
A las empresas
Sólo a las Pymes
A todos
A nadie



El punto sobre la i
“El gobierno es un mal necesario”
Thomas Paine


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“El no castigar los malos vicios vía libre mercado, y solaparlos vía rescate del Estado, es el epitafio del desarrollo.”


Los gobiernos tienen una tarea muy importante a la hora de hacer política económica cuando de un ciclo económico se trata (entendido como la oscilación de la actividad económica en periodos determinados), dependiendo su amplitud en el tiempo o su periodicidad, es como se diseñará el paquete de acciones que afrontan sus posibles consecuencias.

El escollo del asunto, se ubica en el momento donde el ciclo comienza a padecer una reducción de la brecha del producto, o en su caso, la ampliación negativa de la brecha de producto (la brecha del producto se define como aquella diferencia positiva o negativa entre el PIB Real y el PIB potencial). Las ligeras contracciones suelen estar relacionadas con ciclos estacionales (ventas navideñas, producción agrícola, estaciones del año, turismo), desastres naturales o bélicos, por lo que históricamente, su corrección ha bastado con un cambio en el gasto público de muy corto plazo para corregirlos, o, simplemente, dejar su rumbo y que el mercado las reordene. A este periodo se le conoce como recesión.

Cuando el ciclo se ubica en su punto más bajo, también conocido como depresión, la cual, no sólo representa un paro generalizado de la actividad económica, sino también implica una severa inestabilidad en sus componentes de producción, de empleo, financieros, entre otras variables macroeconómicas, surge el debate de si es necesario estabilizar a corto plazo, o encaminar acciones para el crecimiento de largo plazo, pero, con la condición de liquidar todos aquellos proyectos que tambalean por su supervivencia.

Estabilizar a corto plazo implica diversos costos:

  1. Aumentar más el gasto en relación al PIB, revaloriza los precios de los productos más cercanos al consumo, que lo productos que utilizan más intensivos en capital, por lo que la inversión en industrias que requieren más alejadas de la producción, podría ser desplazadas.

  2. Para poder aumentar de esa manera el gasto, un Estado debe ser lo suficiente robusto para poner en operación la infraestructura de erogaciones, lo que trae como consecuencia, un menor crecimiento en la tendencia de largo plazo, esto debido a que el Estado necesitará tomar la administración de sectores rectores de la economía con metas de beneficios inmediatos sacrificando recursos para su sostenibilidad.

  3. Al recurrir a fondos de contingencia, refinancian o rescatan proyectos de inversión poco viables o en riesgo de quiebra. Si bien se hace con el fin de evitar quiebras sistematizadas y el colapso del sistema financiero, se corre el riesgo de que la gran parte de las empresas que tienen que quebrar, entorpezcan la asignación de recursos que deberían estar destinados a otros sectores, además de cobrar impuestos a proyectos que sí lograron salir a flote, para sanear los balances de aquellos que no, es decir, se convierte en una economía parasitaria, incluso, con la exposición de caer en “Riesgo Moral” (situación donde un agente económico conoce las consecuencias negativas de sus decisiones, pero no se hace cargo de ellas porque un tercero las asumirá).

Cabe mencionar que, para el último punto, las autoridades pueden discriminar a quién salvar y a quien no; sin embargo, el tiempo de vida de una economía es tan limitado que están casi obligados a refinanciar cualquier tipo de proyecto, sea blanco, negro o gris, lo que conlleva a vicios especulativos de los agentes y anticipan el adoptar su riesgo moral. Tal es el caso de México en el 95 con el Fobaproa, cuando el gobierno como acreedor no pudo controlar a los deudores y terminó por socializar la deuda pública.

Potenciar esos mecanismos de salvación es equivalente a garantizar una nueva etapa de auge y recesión. El no castigar los malos vicios vía libre mercado, y solaparlos vía rescate del Estado, es el epitafio del desarrollo.

Por lo tanto, la solución radica en buscar que aquellos que ocuparon esquemas insolventes de inversión y financiación, internalicen sus externalidades, a pesar de que eso les cueste la bancarrota, sólo así se generan los incentivos para 1) no emborracharse con imprudentes inversiones y 2) determinar las mejores transacciones con rentabilidad en el futuro al saber que no serán rescatados.

• Riesgo moral

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